Mucho interés mediático, pero ventas discretas


Cualquier comentario suyo, aunque solo sea un chiste o una broma, provoca una catarata de reacciones. Los ex presidentes del Gobierno suscitan un enorme interés político y mediático. Pero, ¿se traduce ese culto a la personalidad en un éxito de ventas? Las cifras indican que no. Basta asomarse a las listas independientes de los libros más vendidos para comprobar que ni el volumen de Aznar ni el de Felipe González figuran entre los más comprados en el género de no ficción. Ni siquiera en la semana de su lanzamiento. Tampoco se espera que el de Zapatero, de inminente aparición, arrase en las librerías, entre otras cosas porque el hombre que hizo del talante su sello político es mucho más prudente que González y Aznar a la hora de juzgar a sus compañeros de partido o a sus rivales políticos. Con lo que el morbo, que es lo que vende, decae.

La excepción es el libro sobre Adolfo Suárez que ha escrito el periodista y columnista de La Voz de Galicia Fernando Ónega, que sí figura entre los más despachados en las librerías y supera con creces las ventas de Aznar y González. Puedo prometer y prometo destaca por estar bastante mejor escrito que el resto, algo lógico al tratarse de un periodista y escritor profesional, y por no ser una autobiografía ni un ensayo político personal, sino el retrato del gran protagonista de la transición realizado por el hombre que le escribía los discursos. Y, también, por la ausencia de rencor en sus páginas. Lo que cuenta Ónega va más allá del «cariño» a Suárez del que habla el propio autor, y constituye un fresco sobre la transición, con sus luces y sombras, aunque para Ónega parece haber mucho más de lo primero.

La cifras de ventas que alcanzan los libros de memorias políticas no justifican desde luego los jugosos adelantos que reciben sus autores. El expresidente del Congreso José Bono admitió haber cobrado 800.000 euros en su día. En el caso de Aznar, se habló -y no se desmintió- de que cobró un millón de euros. Para rentabilizar apuestas semejantes, solo al alcance de autores consagrados, las ventas deberían ser mucho mayores. Para las editoriales, tener a las grandes figuras políticas en su catálogo se trata más bien de una cuestión de prestigio.

Sea por el desprestigio de los políticos actuales debido a la crisis o por el hecho de que no están a la altura de los de otras épocas, lo cierto es que existe un verdadero fenómeno de autobiografías de veteranos políticos. Además de las aquí comentadas, son recientes las publicadas por José Bono o Alfonso Guerra y están a punto de publicarse las del expresidente del Congreso Fernando Álvarez de Miranda.

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