La investigación sobre lo sucedido en el pozo Emilio del Valle comienza hoy de manera oficial con la primera reunión de la Comisión Regional de Seguridad Minera, formada por representantes de la empresa, sindicatos y de la Junta de Castilla y León, en donde se darán los primeros pasos para intentar esclarecer las causas de este grave siniestro.
El objetivo final no es otro que intentar resolver un complicado enigma: saber qué originó el intenso y repentino escape de gas grisú que acabó de manera fulminante con la vida de seis mineros. Por el momento, se barajan dos hipótesis sobre lo ocurrido. La primera sería la formación de una campana de metano en la galería, porque el carbón no se estaba extrayendo de forma correcta. La segunda apunta a que el gas se acumulara en la planta inferior a la que estaban trabajando los fallecidos, en la que se llevaban semanas sin hacer mediciones porque no se realizaba ninguna labor allí.
La investigación se prevé larga y exhaustiva. Primero los técnicos deberán acceder a la zona del accidente para realizar un concienzudo trabajo de campo, con la toma de muestras y detección de niveles. Los resultados se estudiarán en el comité de seguridad e higiene de la empresa, donde se elaborará un informe detallado sobre lo sucedido en el pozo Emilio del Valle, que analizará la Comisión Regional de Seguridad Minera. Lo más probable es que el caso, por su gravedad, acabe en la comisión nacional, organismo dependiente del Ministerio de Industria que puede proponer sanciones en caso de existan pruebas sobre irregularidades. También emitirá un informe final en el que, tras analizar las causas que provocaron el accidente, propondrá medidas para reforzar la seguridad y que pueden afectar, de manera importante, a la forma de trabajar la explotación, tal y como ocurrió con el pozo de San Nicolás, en 1995, en el que fallecieron 14 mineros. Se abre así un largo proceso en el que la conclusiones definitivas sobre lo sucedido en la explotación leonesa tardarán meses en conocerse.