El laboratorio ciudadano del líder de ERC

j. c. barcelona / e. e.

ESPAÑA

27 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Tres obreros acaban de desayunar en una terraza al sol de otoño. Tienen entre 42 y 55 años. Los tres han nacido en Cataluña. Puesta la cuestión sobre la mesa, uno se muestra a favor de la independencia y los otros dos en contra. El minidebate se desarrolla sin tensión, más suavemente que un Barça-Madrid: «Nadie se enfada -dice uno de los tres-, pero cuando venga la independencia, vendrán los problemas». Estamos en San Vicenç des Horts, una población de 20.000 habitantes en el cinturón industrial de Barcelona que disparó su población con las olas migratorias de los 60. El ayuntamiento, que siempre estuvo gobernado por comunistas o socialistas, está ahora en manos de Oriol Junqueras, líder de Esquerra Republicana de Catalunya. Y no le va mal: «Hay más actividades culturales y sociales», explica una chica que va a recoger a su hija a la guardería; «El alcalde es más dialogante y está más preparado», opina un parado. En general, la gente parece contenta con su nuevo regidor. Hay quien celebra su condición de actor destacado en el proceso soberanista y quien no. Pero la gestión municipal, si no va bien, al menos ha mejorado a la anterior.

«No me importa que me pregunten. Y votaré que no. No quiero la separación», afirma un jubilado gaditano, prototipo de una generación que llegó de muchos puntos de España para quedarse a vivir allí: «No, no. Nunca pensé que llegaríamos a ver esto», dice el hombre. En el laboratorio de Junqueras, las opiniones están más divididas que en el centro de Barcelona. Hay alguna bandera española en los balcones y pintadas independentistas repintadas con trazos unionistas. El debate está presente y se habla de independencia en un lugar donde hace 30 años se hablaba mucho más de lucha de clases y pocos lo hacían en catalán.

CRÓNICA EN SAN VICENÇ DELS HORTS