Resulta sorprendente que quien aparentemente extirpó el tumor sea la primera víctima del cáncer. Según la historia oficiosa que han hecho circular desde el PP, fue Dolores de Cospedal quien al llegar al cargo puso punto final a unas prácticas irregulares heredadas del pasado. Y, paradójicamente, es hasta el momento quien está pagando un más alto precio político por el caso Bárcenas. Ella se presenta como víctima de una venganza, precisamente por haber sido quien limpió la casa. Puede ser. Y hasta entra dentro de lo posible que el vengador mienta, o mezcle verdades con falsedades. Pero al margen de la veracidad de las acusaciones, que aclararán los tribunales, lo cierto es que el efecto político está siendo devastador para la secretaria general. Porque hasta ahora la realidad ha ido confirmando las denuncias del extesorero y contradiciendo sistemáticamente cada una de las explicaciones que ha ido ofreciendo Cospedal. Pero su mayor error fue ir por libre en una denuncia aventurada que la ha dejado en evidencia. No está claro si fue un error derivado de un arrebato de orgullo. Lo que sí se sabe es que ha causado un año enorme a Rajoy y al PP, y que probablemente ha hundido su futuro político personal.