El PSOE pide una comisión de investigación sobre el caso Bárcenas para mantener la presión y el PP se siente aliviado tras el giro del presidente
03 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.En términos de información, la comparecencia de Mariano Rajoy en el Congreso para dar explicaciones sobre el caso Bárcenas no ha aportado grandes novedades, más allá de que el presidente del Gobierno se enfrentara por primera vez al extesorero del PP y admitiera públicamente que se equivocó al confiar en él. El duro debate parlamentario ha tenido sin embargo la paradójica consecuencia de elevar la moral del Gobierno y también de la oposición.
Satisfacción en el PP
Rajoy une a los suyos. Un día después del rifirrafe en el Senado, en el PP no ocultaba ayer su alivio por el hecho de que Rajoy abandonara por fin su táctica de hacerse el muerto para pasar al ataque. Contra Bárcenas, contra el PSOE y contra los medios que utiliza el extesorero del partido para difundir documentación comprometedora para los populares. Es posible que Rajoy no consiguiera convencer con sus argumentos a la mayoría de ciudadanos que dicen creer a Bárcenas, pero lo que es seguro es que ha logrado unir más al PP y afianzar su liderazgo interno, que empezaba a ser cuestionado.
El PSOE no suelta la presa
Comisión de investigación. La intervención de Alfredo Pérez Rubalcaba en el debate enardeció también a las filas socialistas, satisfechas por el ataque frontal y sin concesiones desplegado por el líder del PSOE. El sector del partido que cuestionaba la política pactista de Rubalcaba con el Gobierno quedó satisfecho con la ruptura total con el PP anunciada por el líder del PSOE. Los socialistas están convencidos de haber recuperado la iniciativa política y no están dispuestos a que el verano diluya la tensión política. Por ello, ayer mismo registraron en el Congreso la petición de que se cree una comisión de investigación sobre «la trama de corrupción que se ha conocido con ocasión de las investigaciones judiciales al extesorero del PP». El PSOE pretende que se investigue también «la existencia de una contabilidad B en el PP, paralela a la oficial y oculta a los órganos competentes para su control, nutrida de donaciones irregulares y otros mecanismos de financiación ilegal». Pese a todo, dirigentes como el secretario general de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, insistían ayer en que a Rubalcaba «no le queda otra» que presentar una moción de censura.
Alivio en el Gobierno
Soraya elude la presión. El Gobierno celebró ayer su último Consejo de Ministros antes de las vacaciones. Y lo hizo con la tranquilidad de tener un mes por delante en el que no tendrá que enfrentarse cada día a las preguntas sobre el caso Bárcenas. Pero, incluso cuando regrese de las vacaciones, el Ejecutivo va a seguir aferrándose a la teoría de que Rajoy explicó en el Senado todo lo que había que decir sobre el caso. Ayer, la vicepresidenta ensayó esa táctica de quitarse la presión eludiendo en rueda de prensa todas las preguntas en torno a Bárcenas, asegurando que el debate fue «clarificador» y que Rajoy «cumplió la voluntad de dar explicaciones a los ciudadanos».
UPyD, crecida
Registro de preguntas. Otro partido que salió muy satisfecho del debate es UPyD. La coincidencia general en que su portavoz, Rosa Díez, fue la más incisiva y la que puso en más aprietos a Rajoy al enumerar una larga lista de preguntas que quedaron sin contestar ha hecho crecerse a una de las fuerzas que, según los sondeos, tiene más expectativas de mejora en las próximas elecciones. UPyD registró ayer esas mismas 20 preguntas en el Congreso para que sean contestadas por el Ejecutivo.
Diario de sesiones
Insultos a un diputado. La nota quizá más negativa del debate del jueves son los insultos al diputado de ICV Joan Coscubiella. El Diario de Sesiones del Congreso recoge que un parlamentario del PP al que no se identifica le llamó «imbécil» y «canalla» cuando intervenía desde la tribuna de oradores durante el pleno extraordinario. Desde Izquierda Unida acusan al popular Agustín Conde de ser el responsable de los insultos.