Gobernados por los ninis

X. L. Barreiro Rivas

ESPAÑA

Mariano Rajoy ni dimite ni convoca elecciones. Es un nini. Rubalcaba ni consigue hacer mella en el PP ni le deja el puesto a quien pueda conseguirlo. Es otro nini. Los de CiU, por boca de Duran i Lleida, ni están dispuestos a alinearse con Rajoy, a quien ven metido en la basura hasta el cuello, ni están dispuestos a pedirle la dimisión, porque España necesita estar estabilizada mientras ellos se dedican a endeudarse y a la secesión. También son ninis. Y los ciudadanos -dicen las encuestas- también vamos por ese camino, porque ni creemos a Rajoy ni estamos dispuestos a sustituirlo, y eso, además de caracterizarnos a todos como ninis, nos convierte de hecho en los jefes de los ninis. Y así se hace la dichosa marca España, esa que nuestros gobernantes están destrozando a base de silogismos viciados, ley del embudo y presunciones de inocencia.

Claro que Rajoy, quizá por ser presidente y vivir en la Moncloa, es más nini que los demás ninis, ya que ni tiene vergüenza torera para marcharse, ni saca el estoque con todas las consecuencias; ni parece que se haya enriquecido con Bárcenas, ni está teniendo una actitud decente; ni acertó con la Gürtel, porque anduvo en Babia durante varios años, ni cesa a la ministra Mato para acertar de pleno. Y porque no cobró sobresueldos en negro azabache, ni dejó de cobrarlos en negro dieta.

Vivimos en un país gobernado por ninis, y antes o después tenemos que estallar. Salvo que los votantes seamos lo que yo me temo: ni chicha ni limoná.