Depende del asiento desde el que Caballero lo mire

Carlos Punzón
carlos punzón VIGO / LA VOZ

ESPAÑA

Con Abel Caballero como alcalde de Vigo el Ayuntamiento que preside ha dedicado 1,86 millones de euros a promocionar solo la línea aérea entre Vigo y Londres durante cuatro veranos. A causa de su minoría en la corporación y tras perder el apoyo del BNG no ha sido capaz de prolongar las ayudas a la línea inglesa, para la que había presupuestado para este año medio millón de subvención directa más. Las ayudas que él aprobó, o con las que la Xunta dotó a Peinador con 2,9 millones de euros desde el 2007, son a sus ojos de ahora ilegales porque recaen en Alvedro de manos del Ayuntamiento de A Coruña, en Santiago a través del convenio de la Xunta con Ryanair, o en Oporto con una política de descuento de tasas.

Para el Caballero alcalde, Peinador debe de ser, cuando menos, una terminal en pie de igualdad a las otras dos de Galicia. Pero para Caballero cuando fue ministro de Transportes era una alegría «la marcha de unas obras tan importantes para el aeropuerto central de Galicia», como calificó a Lavacolla en visita a sus obras. En sus planes de entonces Vigo debería tener un aeropuerto de segundo nivel diseñado para atender a su área, defendiendo incluso con más intensidad Alvedro, motivo por el que fue nombrado hijo adoptivo de A Coruña, su circunscripción electoral entre 1982 y 1986.

Como especialista en transportes y director de un estudio realizado para el Eixo Atlántico en el 2006 sobre la red aeroportuaria gallega, Caballero no dudó en defender la complementariedad de los tres aeropuertos gallegos y del de Oporto. Las conclusiones del estudio, tras indicar expresamente en su texto que están avaladas por el director del informe, Caballero, se identifica a Lavacolla y Sá Carneiro como los más importantes del noroeste y los que deben canalizar el trabajo de los turoperadores. La complementariedad que defendía entonces y la petición expresa de que se eludiesen enfrentamientos localistas a costa de los aeropuertos las ha olvidado como alcalde, asiento desde el que niega toda posibilidad de coordinación aérea.