Rajoy entierra los pactos de Estado

G. Bareño / E. Clemente MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Paco Campos

No variará el rumbo de su política económica, rechaza grandes acuerdos con el PSOE y solo está abierto a consensuar sobre pensiones y la reforma de la Administración

09 may 2013 . Actualizado a las 13:40 h.

Adiós al pacto de Estado. Mariano Rajoy dejó claro ayer que no está dispuesto a variar en lo más mínimo su política económica, aunque eso suponga dar la espalda a los grandes acuerdos nacionales que le exigieron todos los grupos de la oposición. «Si el diálogo es para retroceder, yo prefiero avanzar», afirmó sin complejos el presidente, que solo abrió la puerta a pactos puntuales en reformas «concretas», entre las que incluyó la de las pensiones y la de la Administración, que son precisamente los dos asuntos en los que encuentra más reticencias en su propio partido. Además, se mostró abierto a pactar las medidas anticorrupción y la ley de unidad de mercado.

«No quiero engañar a nadie»

Pero, en lo que afecta a la política económica, según Rajoy, no hay nada que pactar. «Es mi obligación decirles que en eso no puedo ceder; no quiero engañar a nadie», respondió ante la permanente invitación del líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, a firmar «un gran acuerdo nacional» que permita poner en marcha medidas de estímulo a la economía y de apoyo a los parados y acabar con la política de austeridad a todo trance.

En un discurso que sonó algo complaciente frente a las negras previsiones lanzadas por el propio Gobierno hace menos de dos semanas, Rajoy se mostró optimista sobre la evolución de la situación económica, pese a los más de seis millones de parados. «Señorías, esto empieza a funcionar», llegó a decir en un momento, tras mostrarse orgulloso de que ya nadie le hable de «si vamos a pedir un rescate» cuando hace unos meses se lo preguntaban «todos los días». Admitió que queda todavía «mucha tarea que atender», pero aseguró que «llegará la cosecha». Auguró que ya el próximo año España saldrá de la recesión y empezará a crecer. Y por ello, según dijo, no cambiará el rumbo, como no lo ha hecho desde que empezó a gobernar. «Que nadie espere bandazos o vacilaciones. Adaptarnos a las circunstancias, sí; vacilaciones, ni una», insistió, siempre bajo la premisa de que todo lo que propone Rubalcaba supone volver a las políticas «fracasadas» del Gobierno de Zapatero. «No me pidan que repita ese disparate», afirmó. Por eso, en lugar de a un pacto, invitó a sumarse a sus políticas «a quien de verdad pretenda ayudar a los parados con algo más que buenos deseos y fantasías ilusorias». Se mostró en todo caso «abierto» a «toda sugerencia útil» para alcanzar los objetivos que él se ha marcado. Aunque, incluso ahí, dejó claro no lo hace «porque el Gobierno carezca de suficientes apoyos parlamentarios», sino porque «estamos ante una responsabilidad que nos alcanza a todos y a la que todos, sin duda, podemos contribuir».

El mejor acicate

«Yo no me acostumbro, ni me acostumbraré, al panorama del paro en España; tengo un mandato que cumplir, darle la vuelta a la situación, y me he propuesto cumplirlo; nos eligieron para hacerlo y lo vamos a hacer», aseguró Rajoy. Según dijo, la cifra de 6.202.700 parados constituye precisamente «el mejor acicate para no retroceder ni un milímetro y mantener el rumbo sin vacilaciones y sin descanso». Consciente de la depresión que provocó a los ciudadanos el anuncio de que la legislatura terminará con más de un 25 % de paro, Rajoy concluyó en tono optimista: «Hemos salido de lo peor, hemos detenido la caída, vamos a empezar a mejorar y los resultados llegarán».