La batalla sí, la guerra aún no

Tino Novoa EN LA FRONTERA

ESPAÑA

Ruz ha ganado una batalla al quedarse con el caso Gürtel más Bárcenas. Ahora tiene que ganar la guerra. Es decir, arrojar luz sobre el alcance de la trama corrupta y sobre las sospechas de que penetró en las entrañas del PP. Esto es lo importante, más allá del grotesco combate entre jueces. Aunque había razones fundadas para una decisión y la contraria, la adoptada, con una sala dividida, alimenta los recelos. Especialmente porque coincide con los deseos del partido en el poder, que a partir de ahora será acusación e investigado en la misma causa. Un contrasentido. Ruz deberá despejarlos agilizando y ampliando una investigación que llevaba a ritmo mortecino y alicorto hasta que Bermúdez la impulsó incluyendo en ella la financiación del PP. Porque limitar la causa a un supuesto de enriquecimiento personal es una tomadura de pelo. O aclara si hubo adjudicaciones públicas que sirvieron para financiar al PP durante años, y de paso para pagar sobresueldos a sus dirigentes, o habrá perdido la guerra.