Victoria Álvarez ha solicitado protección al Juzgado Central de Instrucción porque teme por su integridad física
14 feb 2013 . Actualizado a las 23:24 h.María Victoria Álvarez, la exnovia de Jordi Pujol Ferrusola, ha reconocido hoy tener «miedo» porque conoce bien a esa familia, tras la polémica suscitada al publicarse que fue espiada en una comida con la presidenta del PPC, Alicia Sánchez-Camacho. «Hombre que si tengo miedo, es que conozco bien a la familia Pujol. Claro que tengo miedo y yo precisamente lo que quería era todo lo contrario», ha confesado en declaraciones a Onda Cero.
Álvarez ha considerado una «burrada» el seguimiento al que está siendo sometida estos días y al hecho de que se le haya grabado una conversación privada en un restaurante «cuando nadie más sabía de esa comida».
«Pero me parece más aberrante -ha continuado- que cuelguen en internet toda una declaración mía delante del juez o las cosas que esta haciendo la familia Pujol y nadie hace nada. Me parece aberrante que estén todos los periodistas en la puerta de mi casa en vez de estar donde tiene que estar».
Ha asegurado que no está siendo manipulada por partido político alguno y ha animado a la gente que conozca casos de corrupción que no tenga miedo y lo denuncie «porque no podemos tener la corrupción al lado y quedarnos de brazos cruzados; esto no puede ser».
Pide protección al Juzgado central
La exnovia de Jordi Pujol Ferrusola ha enviado un escrito al Juzgado Central de Instrucción número 5 de Madrid en el que denuncia la interceptación de sus comunicaciones, incluidas conexiones en el wifi de su domicilio, y pide protección porque teme por su integridad física. En el escrito, victoria Álvarez manifiesta al Juzgado que ha tenido conocimiento de que «durante un periodo de tiempo que no puedo determinar se han manipulado e interceptado de manera totalmente ilegal mis comunicaciones de toda clase, tanto telefónicas, como telemáticas, vulnerando mi intimidad sin mi consentimiento».
Álvarez asegura al juez que «se me han realizado una serie de conexiones a través de mi wifi, provocando un ataque por fuerza bruta denominado WASH, habiéndose apropiado de todos mis datos, privados y personales, así como los profesionales».
Tras recordar que ella es la denunciante del proceso que instruye el Juzgado Central de Instrucción número 5 de Madrid (diligencias previas 141/2012-W) por las actividades financieras del hijo del expresidente catalán, Álvarez denuncia que los seguimientos y escuchas son una «presión y coacción sobre mi persona con clara tendencia intimidatoria». «Es evidente -añade- que todo este actuar limita mis movimientos, incluso tiene como objeto impedir el ejercicio de derechos fundamentales, intentando influir directamente para modificar mi actuación procesal». El escrito, que lleva fecha de ayer, 13 de febrero, acompaña un informe de una empresa de seguridad que concluye que «ha habido intención de captura de datos personales en mis comunicaciones».
Álvarez dice que pone en conocimiento del juez todos estos hechos porque considera que son constitutivos de varios delitos contra la intimidad, el derecho a la propia imagen y a la inviolabilidad de domicilio, además de un delito continuado de coacciones y de otro de obstrucción a la justicia.
La afectada pide al juez que esclarezca los hechos y «en su caso depure las responsabilidades de todo orden a que haya lugar en derecho» y que «adopte todas y cuentas medidas sean necesarias al objeto de proteger mi derecho a la libertad, derecho al sosiego y a la tranquilidad personal en el desarrollo normal de mi vida». Esta petición de protección se debe, según Álvarez, a que entiende que toda esta situación «afecta de manera directa a mi seguridad e incluso pudiendo estar en peligro mi integridad física»