Rajoy y Rubalcaba pasan de puntillas sobre la corrupción

g. b. madrid / la voz

ESPAÑA

SERGIO PEREZ

El presidente ha defendido las medidas que está impulsando el Gobierno como la ley de transparencia o la reforma de la financiación de los partidos

31 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

En plena conmoción nacional por el alarmante incremento de los casos corrupción en medio de una grave crisis económica, el presidente del Gobierno y el líder de la oposición pasaron ayer de puntillas sobre esta cuestión en la sesión de control al ejecutivo. Sin citar siquiera los casos más escandalosos, como el Gürtel, Bárcenas, Amy Martin o el presunto cobro de sobresueldos en el PP, Rajoy y Rubalcaba convirtieron su debate en un nuevo ejercicio del «y tú más», sin dar explicación alguna. «Usted tiene un problema de corrupción en su partido», le espetó el líder socialista al presidente del Gobierno, en medio de una primera intervención algo farragosa por el exceso de temas que quiso tratar, desde la crisis a los escándalos políticos del PP pasando por el paro o la oferta de pactos de Estado. Y, sin precisar a qué casos concretos de corrupción se refería, pidió a Rajoy que actúe «con contundencia, celeridad y ejemplaridad» ante ellos.

El líder del PP aprovechó esa falta de concreción de Rubalcaba para devolverle el argumento. «Estoy de acuerdo en lo que ha dicho usted respecto a la corrupción. Y no se me ocurre otra cosa que hacerle la misma recomendación que me ha hecho a mí», respondió con ironía. Y eso fue todo. Ni en esa primera intervención ni en la réplica final volvió Rajoy a hablar de corrupción. Aprovechó para ello la vía de escape que le había brindado el líder socialista y se centró casi de manera exclusiva en temas económicos.

El líder del PSOE trató de escapar de ese intento de Rajoy de generalizar las responsabilidades. «En el PSOE hace muchos años que aprendimos la lección para siempre», dijo en referencia al caso Filesa, de financiación irregular. «Ustedes entonces se fueron de rositas», añadió respecto al caso Naseiro, que afectó al PP y fue anulado por basarse en escuchas ilegales.