El Museo Interactivo da Historia de Lugo, proyectado en el 2007 con 7 millones, se abrió en noviembre después de gastar 10, con defectos y salas sin uso
04 ene 2013 . Actualizado a las 10:57 h.El Museo Interactivo da Historia de Lugo (MIHL) abrió sus puertas el mes pasado tras casi cuatro años de obras y una inversión de diez millones de euros. Este es uno de los proyectos más queridos por el gobierno del socialista José López Orozco y uno de los más criticados por PP y BNG, al que al final tocó gestionar su puesta en marcha. De hecho, la inauguración fue el día en que abandonaron el gobierno bipartito por la imputación del alcalde en la operación Pokémon; fue un acto sin grandes solemnidades, lejos del que se preveía en el 2009, cuando se anunció que los duques de Lugo asistirían a la apertura.
El museo da un repaso a toda la historia de la ciudad, de forma amena e interactiva. Además, el propio edificio en sí, diseñado por el estudio Nieto Sobejano, ha sido destacado en revistas especializadas por su arquitectura audaz e innovadora: una estructura enterrada de la que solo son visibles desde el exterior unos cilindros de ocho metros de altura.
El inconveniente es que en el transcurso de las obras fueron apareciendo problemas técnicos que provocaron continuos retrasos y un aumento de presupuesto. Además, una vez abierto el edificio, incluso con una exposición temporal de arte contemporáneo, los metros cúbicos vacíos y sin fin asignado en el museo se multiplican: salas desiertas, carteles de «cafetería» o «cocina» sin contenido... Un museo proyectado a imagen y semejanza de una época de bonanza.
De menos de 7 millones presupuestados se llegó a los 10. El colmo fueron las filtraciones de agua. Resulta que el centro está construido en el parque de Frigsa, una zona en la que el agua abunda. En el verano del 2010, con la obra ya avanzada, aparecieron varios manantiales en el subsuelo con los que no se contaba, lo que obligó a cambiar el proyecto y a aumentar el presupuesto. Hoy en día, el museo sigue pendiente de las bombas de achique, que tienen que funcionar con frecuencia para evitar inundaciones. El gobierno local, sin embargo, insiste en que no es comparable al Gaiás porque el MIHL tiene uso y contenido, y destacan que es un edificio inteligente a nivel energético.