Mas evita comprometer la fecha del referendo ante sus frágiles apoyos

Intenta atraerse a otros grupos para lograr «las mayorías más amplias»


Redacción / La Voz

Artur Mas se subió ayer a la tribuna de oradores del Parlamento catalán a solemnizar su apuesta soberanista apoyado en la mayoría que le da el pacto de gobernabilidad firmado el miércoles con ERC. Pero no le quedó otra que reconocer que, para la magnitud del desafío que ha puesto en marcha, no tiene la fuerza suficiente y que necesitará, en consecuencia, un respaldo mayor en la cámara, en una invitación implícita a PSC y ICV, y también en la sociedad para tratar de conseguir «las mayorías más amplias posibles». Y precisó que el ofrecimiento «seguirá en pie durante toda la legislatura».

Consciente de la debilidad e inestabilidad de su mayoría, en ningún momento citó la fecha del 2014, aunque aseguró que convocará el referendo, «bajo el marco legal que la ampare», a lo largo de esta legislatura, en la que la «centralidad política» la ocupará el derecho de autodeterminación. La fecha de la convocatoria de la consulta se ha convertido ya en un problema apenas 24 horas después de fijarla en el acuerdo. A primera hora de la mañana, y ante la amenaza del Gobierno de cerrar el grifo de las ayudas si Cataluña se adentra por la línea de incumplimiento del déficit, el líder de ERC, Oriol Junqueras, advirtió que «hará falta que los catalanes anticipen la decisión de tener un Estado propio». La respuesta fue inmediata. «Veo difícil que antes del final de 2013 tengamos lista toda la organización de la consulta», contestó Oriol Pujol, número dos de Convergencia.

Al margen de la fecha, que tiene aún mucho recorrido por delante, lo que sí aseguró Artur Mas es que para cuando eso ocurra su Gobierno habrá puesto en marcha lo que definió como «estructuras de Estado». Y citó la creación de la agencia tributaria catalana para gestionar todos los tributos propios, la conversión del Instituto Catalán de Finanzas en un banco público, la elaboración de una futura ley de la función pública catalana y planes sobre la seguridad social. La mayoría de estas medidas generará nuevos conflictos con el Gobierno central y, según como se planteen, pueden acabar también en el Tribunal Constitucional. Pero el candidato a la investidura omitió cualquier referencia a estos y al resto de los obstáculos que se encontrará en su camino soberanista.

Artur Mas manifestó que Cataluña tiene todos los atributos propios de un Estado. Y ahora ha decidido iniciar un proceso de «transición nacional» porque en España hay «una involución autonómica». Citó en concreto el auto del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de autonomía, que «impide cualquier posibilidad de que España evolucione hacia un Estado multinacional».

El contenido del pacto con ERC se hizo evidente en el discurso de Artur Mas sobre las medidas de política económica. Anunció que el ajuste presupuestario se hará acompasando los recortes en el gasto con medidas fiscales para incrementar los ingresos, lo que le llevará a implantar o modificar nueve impuestos. Aseguró que intentará tocar lo mínimo posible las políticas sociales, y en todo caso se comprometió a dar marcha atrás en algunos de los recortes, que no citó, en cuanto la situación económica lo permita. En todo caso, aprovechó para afirmar que estas medidas son derivadas del expolio fiscal al que, según él, España somete a Cataluña y del desigual e injusto reparto de los límites de déficit.

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