El espejismo de Mas

Cristian Reino BARCELONA / COLPISA

ESPAÑA

<span lang= es-es >ERC critica las privatizaciones</span>. Oriol Junqueras (ERC) lamentó que el Ejecutivo de Mas culminase en los últimos días la privatización de empresas públicas «de forma unilateral y sin consultar, cuando se está en pleno proceso de negociación de gobernabilidad».
ERC critica las privatizaciones. Oriol Junqueras (ERC) lamentó que el Ejecutivo de Mas culminase en los últimos días la privatización de empresas públicas «de forma unilateral y sin consultar, cuando se está en pleno proceso de negociación de gobernabilidad». TONI ALBIR< / span> EFE< / span>

Tres meses después de la gran marcha, el presidente catalán tiene cuatro vías para cumplir su promesa del referendo

10 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

La décima legislatura catalana arrancará a finales de diciembre cargada de incertidumbres. Nadie sabe cómo evolucionará la economía, hay dudas sobre si la Generalitat superará la penuria financiera que le llevó pedir un rescate de más de 5.000 millones y, sobre todo, pocos se atreven a vaticinar si Artur Mas seguirá con su plan soberanista o si a mitad del camino se bajará del tren. Lo que está claro es que tras el 25-N esa transición nacional ya no la podrá liderar CiU sola, sino que necesitará a ERC, que ejercerá una fuerte presión para hacer efectivo el derecho a decidir. «Constará en la agenda y con un plazo explícito. Pero que acabe haciéndose, no me atrevo a decirlo, depende de muchas variables», señala Joan Vintró, catedrático de Derecho Constitucional en Barcelona. Su homólogo Francesc de Carreras también duda. «Se intentará celebrar -afirma-, pero hay que ver hasta qué punto CiU quiere seguir este camino, sabiendo que bajó en las urnas». Y hay que tener en cuenta, a su juicio, que en CiU hay un núcleo (el famoso pinyol) muy soberanista, pero hay corrientes discrepantes y un sector externo, el mundo empresarial, que desde el inicio «ha visto mal el proceso independentista».

Sobre el tipo de consulta, los expertos tampoco se atreven a dar un pronóstico. Lo único que trascendió es la idea de CiU de que esté amparada en la «legalidad». Para que así sea, Mas tiene tres opciones. La primera requeriría un acuerdo con el Gobierno central, basado en el artículo 92 de la Constitución. Otra sería utilizar la ley de referendos catalanes aprobada por el Gobierno tripartito, que exige también autorización del Gobierno central (por ello, Mas quiere redactar una nueva ley de consultas populares, que sería la tercera). Y aquí entraría la cuarta, el órdago mayúsculo, en el que la Generalitat pediría algún tipo de amparo internacional, pero cuya celebración se haría bajo la amenaza incluso de la suspensión de la autonomía. «Creo que amplios sectores de CiU quieren retroceder -afirma De Carreras-, pero para Mas tiene difícil marcha atrás». Quizá otro.