20 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
Cuentan quienes pasan por estar bien informados que el desconcierto de Rajoy es galopante ante su incapacidad para embridar la crisis y que su frustración se debe, en gran medida, a que no ha ocurrido lo que daba por seguro: que con el mero cambio de Gobierno iba a mejorar la situación. Es lo que sucede cuando un candidato acaba por creerse su propaganda electoral. Pasado un año, es hora ya de despertar.