Una deriva muy peligrosa

Tino Novoa EN LA FRONTERA

ESPAÑA

Los sentimientos de pertenencia están firmemente arraigados en el ser humano y en cuanto vía de integración del individuo en la comunidad son una importante fuerza de cohesión social. Por esa capacidad movilizadora, han sido frecuentemente agitados por los partidos en su beneficio particular. El peligro es que se aviven unos vientos que acaben cobrando fuerza propia y se conviertan en una tormenta que nos lleve a todos por delante. Artur Mas ha agitado la tesis del expolio fiscal tanto para presionar al Gobierno central como para desviar la atención interna sobre la sucesión de recortes. El déficit fiscal es un argumento tramposo que esconde que la economía catalana forma parte de un ecosistema, y que por lo tanto ni se puede entender la parte sin el todo ni se pueden utilizar a capricho los datos que interesan y ocultar los demás. Atizar el debate identitario es inoportuno, ya que distrae del problema esencial, e inadecuado, porque desde los particularismos no se resuelven los problemas comunes. Además, atribuir la deuda catalana a los fallos (ciertos) del sistema de financiación autonómica es un burdo engaño. Pero igual de peligroso es el discurso que pretende negar los hechos diferenciales y cerrar los ojos a la realidad. El neocentralismo que se extiende en el PP y que pretende aprovechar la crisis para recortar también el Estado autonómico no hace sino echar gasolina al fuego de una deriva que puede desembocar en una grave fractura social y un extremismo descontrolado.