El Gobierno eleva la tensión con Gibraltar al aumentar el control para acceder al Peñón

R. Gorriarán MADRID / COLPISA

ESPAÑA

Londres se desentiende del conflicto y dice que es asunto de España y la colonia

18 may 2012 . Actualizado a las 06:57 h.

El Gobierno británico se ha desentendido del conflicto entre Gibraltar y España por la pesca de barcos andaluces en aguas de la bahía de Algeciras que la colonia reivindica como suyas. Es un asunto que «compete a las autoridades» gibraltareñas, señaló un portavoz de Asuntos Exteriores del Ejecutivo de David Cameron, que no hizo comentarios sobre la cancelación del viaje de doña Sofía a Londres para participar en los actos conmemorativos de los 60 años de reinado de Isabel II. Este gesto hostil no mereció respuesta alguna por parte de las autoridades del Reino Unido, que consideran que «la gestión medioambiental» de las aguas en disputa corresponde a la colonia y no a la metrópoli. La prensa británica, en cambio, no fue tan comedida. La mayoría de los rotativos juzgan un desaire la ausencia de doña Sofía inducida por el Ejecutivo de Rajoy, aunque el tono que usan no destila acritud ni belicosidad.

Aunque la versión del Ejecutivo de Rajoy señala el conflicto pesquero, fuentes gubernamentales admitieron que la razón de fondo está en la visita el próximo mes a Gibraltar del príncipe Eduardo de Inglaterra y su esposa. Desde que se conoció la semana pasada la llegada de los condes de Wessex, Exteriores trató con el Foreign Office la suspensión, pero no fue posible hacer cambiar de opinión al Gobierno británico. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, sin embargo, se enrocó en la versión oficial y explicó desde Brasilia que se solicitó a la Casa del Rey la suspensión del viaje para evitar que la presencia de la reina coincidiera con un hipotético enfrentamiento entre los pescadores gaditanos y la policía gibraltareña. «¿Qué hubiera pasado si se produjera un incidente durante la estancia de la reina en Londres?», se preguntó el jefe de la diplomacia española. En los últimos días se han roto las negociaciones entre los pescadores de Algeciras y La Línea con las autoridades del Peñón para faenar en aguas que la colonia reivindica como suyas, una tesis que no comparte España.

El acuerdo de Schengen

El Ejecutivo, además, como muestra de malestar, aumentó los controles en la verja fronteriza, lo que ocasionó largas colas de gibraltareños que pretendían pasar a España. García-Margallo negó que este refuerzo de la seguridad sea una respuesta al conflicto, sino que se trata de la aplicación del reglamento del acuerdo de Schengen, al que pertenece España, pero no el Reino Unido, que prevé la intensificación de los controles fronterizos en los paraísos fiscales, y la colonia británica lo es.

El Gobierno ordenó a la Guardia Civil que escolte a los barcos que quieran pescar en las aguas en disputa. El ministro de Agricultura, Miguel Arias-Cañete, informó de que en la noche del jueves los pesqueros faenaron «con normalidad». Y señaló que el tratado de Utrecht, por el que España cedió Gibraltar en 1713, no establece que las aguas que circundan el Peñón sean jurisdicción de la colonia.