Que el partido que sustenta a un Gobierno que ha incumplido prácticamente todas sus promesas electorales, que ha abaratado el despido, ha subido el IRPF y va a subir el IVA, ha recortado 10.000 millones de euros en sanidad y educación y ha decretado una amnistía fiscal a los defraudadores pierda cuatro puntos desde que se celebraron las elecciones entra dentro de lo previsible. Es un dato, en todo caso, que debe preocupar al Ejecutivo y hacerlo reflexionar. Lo que sorprende es que el partido que lidera la oposición a ese Gobierno apenas crece 0,9 puntos porcentuales desde las pasadas elecciones, cuando el PSOE consiguió el peor resultado de su historia. Solo un 7,8 % considera buena o muy buena la labor de oposición de Rubalcaba. Si el Ejecutivo defrauda y la oposición no genera confianza como alternativa, el peligro es que avancen opciones antisistema, como se está viendo en otros países europeos. Algo inquietante.