Romay alerta contra el ultraliberalismo

Enrique Clemente Navarro
e. clemente MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

El exministro gallego toma posesión como presidente del Consejo de Estado

04 may 2012 . Actualizado a las 06:58 h.

José Manuel Romay Beccaría alertó ayer contra el mesianismo, el ultraliberalismo y la xenofobia, los «enemigos íntimos de la democracia» -expresión que tomó prestada del pensador Tzvetan Todorov-, en su discurso de toma de posesión como presidente del Consejo de Estado.

El que fue ministro de Sanidad y Consumo con José María Aznar defendió valores «de vocación universal» como la libertad individual, la igualdad, la democracia, la racionalidad, la justicia social, que humaniza el mercado, la separación de la Iglesia y el Estado o la tolerancia para «oponerse a las diversas formas de deshumanización». Frente al ultraliberalismo, subrayó la necesidad de armonizar la economía de mercado y los intereses de los más desfavorecidos, que el mercado no satisface. «Estamos hoy implicados en una aventura que es de todos, condenados a salir adelante o a fracasar juntos», señaló.

Patriotismo y equilibrio

Romay se refirió a los graves problemas económicos que está pasando España, muchos de los cuales «trascienden las capacidades propias de nuestro país». Y dio mucho ánimo a Mariano Rajoy para que siga sirviendo a España con «patriotismo, determinación y equilibrio», como lo está haciendo actualmente.

El acto solemne estuvo presidido por el presidente del Gobierno y a él asistieron representantes de las más altas instituciones del Estado y varios ministros, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, miembro vitalicio de la institución, así como las presidentas de Madrid, Esperanza Aguirre, firme defensora de las posiciones más liberales dentro del PP, y de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal. Romay fue apadrinado por el exministro de Justicia y ex presidente del Congreso Landelino Lavilla, y el expresidente del Tribunal Constitucional Miguel Rodríguez Piñero, y sucede en el cargo a Francisco Rubio Llorente.