El pirómano del Gobierno

ESPAÑA

08 abr 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

Que España necesita reformas lo saben hasta los más ignorantes. Ya las anunció Zapatero, quien, en uno de sus habituales arrebatos de ingenuidad, pretendió cambiar por ley el modelo productivo del país. Así que lo que está en cuestión no es la necesidad de reestructurar todo el sistema productivo -lo que incluye, también, el medio ambiente administrativo en que se desarrolla y cuanto afecta a la formación del capital humano-, sino la diagnosis del problema, la modulación y alcance de los cambios, y la forma de aplicarlos. En la reciente campaña electoral se desaprovechó una oportunidad única de profundizar en ese debate, unos porque intentaban esconder sus miserias bajo la alfombra, otros porque preferían ocultar la mano que empuñaba las tijeras para no asustar. Y aún ahora, con el poder a buen recaudo, intentan hurtar el debate y disfrazar sus intenciones tras la herencia del pasado y el dictado de Bruselas. Por eso, Rajoy envía a De Guindos a anticipar en el extranjero lo que hará en España. No es la primera vez en la que hace de pirómano del Gobierno. Pero sobre la tierra arrasada no se construye un país. Al contrario. El futuro es siempre un esfuerzo colectivo que se gana entre todos, nunca desde la imposición y en solitario, como parece querer hacer Rajoy, no se sabe bien si porque así lo manda Bruselas, porque se siente iluminado por la razón histórica o por ambos motivos a la vez.