En la conferencia de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros, la vicepresidenta ha recibido una pregunta sobre el fichaje de su marido, Iván Rosa, por Telefónica, en la que coordinará una nueva unidad jurídica. La pregunta ha tenido que ver con la posibilidad de que colisionen intereses personales y del Estado en decisiones que afecten a Telefónica. Para Sáenz de Santamaría, el asunto incide en el «derecho de abstención» recogido en la nueva ley de transparencia y de buen gobierno que hoy mismo ha aprobado el Consejo de Ministros.
Tal y como consta en la norma, ha explicado la vicepresidenta, la infracción de las reglas por las que tiene que abstenerse un alto cargo de la administración conllevaría una sanción «grave» que incluso podría acarrear la destitución. «Los altos cargos en determinados supuestos están sujetos a un régimen y una obligación de abstención, y además se puede consultar en la oficina de conflicto de intereses sobre cuándo deben abstenerse», ha añadido.
Ha avanzado que los miembros del Gobierno van a cumplir ese régimen sobre conflicto de intereses. Respecto a la contratación de su marido por Telefónica, hecho que se dio a conocer ayer y que la propia compañía confirmó, la número dos del Ejecutivo ha apostillado que «no es un asunto de la vida normal de dónde puedan trabajar unos y otros», sino una cuestión de «cumplir el derecho de abstención cuando se traten temas que pueden afectar».