Fin de régimen en Andalucía

La Voz

ESPAÑA

Tras los comicios del día 25, Rajoy dará vía libre a todas sus reformas

18 mar 2012 . Actualizado a las 07:03 h.

Salvo cataclismo demoscópico, el Partido Popular ganará el domingo en Andalucía y el PSOE, en Asturias. Otra cosa es gobernar. Si no vence por mayoría absoluta, Arenas no presidirá la Junta, salvo que Rosa Díez obtenga allí un diputado bombero. Pero Sevilla, en estos días, más que a azahar huele a fin de régimen. En cambio, el socialista asturiano Javier Fernández lo tiene más difícil porque debe sumar mayoría con IU y la mayoría más bien será de derecha, aunque la bomba Álvarez Cascos sea imprevisible.

Andalucía tiembla porque no es cuestión de alternancia sino de un régimen que se agota después de treinta años de hegemonía socialista. Demasiado tiempo, con escándalo final, porque «Griñán se confundió al querer desprestigiar el chavismo para presentarse como algo nuevo cuando viene de lo mismo», se lamenta un exconsejero de Manuel Chaves. Hay tristeza y desazón entre los socialistas, que, sin embargo, aún confían en el pequeño rechazo que, a su juicio, genera Javier Arenas entre el electorado. El PP en Andalucía sube, y eso se debe en buena parte al esfuerzo de Arenas, pero todo indica que el candidato no suma porque está por debajo de la marca. Tampoco ayudan las noticias sobre el copago de medicamentos y otros recortes y subidas de impuestos del Gobierno, que trata de retrasar para después del 25 de marzo, pero algo filtra. Ni el haber rechazado un debate en Canal Sur con Griñán y Diego Valderas, de IU. En todo eso radica la esperanza residual de los socialistas, que, sin embargo, no ocultan su tristeza por el espectáculo final, siempre con Griñán como supuesto origen de sus males: «Le envió a la jueza de los ERE más papeles de los que pedía», comenta la militancia.

El problema en Asturias consistirá en poner de acuerdo a los populares con el imprevisible Álvarez Cascos. «Lo peor no es un Gobierno de derecha, lo peor es que no haya Gobierno, como ahora», sostiene el candidato socialista, al parecer dispuesto a todo. Así que cabe hasta una coalición estrambótica con tal de superar el estrambote Cascos, capaz de enfrentarse en nueve meses con medio Principado. Rajoy ha jugado bien sus cartas colocando como candidata a una confesa, Mercedes Fernández, ideal para arrebatar votos a don Francisco pero con previsibles contraindicaciones para pactar con él al día siguiente.

Con esa cita electoral superada y con el trámite de la huelga general pocos días después, a Rajoy le quedará el campo libre para reformar hasta los cimientos del edificio. Los problemas reales son tres: la economía, que es un tormento porque cuesta ver la salida, y, pronto, el País Vasco y Cataluña. El expresidente Aznar así lo resumía hace unos días en un conversación en Madrid. «Daba la impresión de no tener contacto habitual con Rajoy y sí buena información sobre lo que pueda pasar en Euskadi, donde prevé una gran presión separatista desde las instituciones en muy poco tiempo», comenta uno de los asistentes al pequeño cónclave. Puede ser: a Patxi López le queda un año de gobierno y la marea nacionalista sube. Aznar se llevó a Faes a Javier Zarzalejos y sus análisis sobre el País Vasco siempre estuvieron muy documentados.

Asunto distinto es Cataluña, pero la coincidencia entre Rajoy y Artur Mas sobre recortes no puede ocultar la germinación de un problema institucional serio a medio plazo. O quizás a corto si el presidente catalán tira de la cuerda en busca de una mayoría absoluta que no le haga depender del PP. Por eso ya amaga con convocar elecciones en pocos meses. Complicado panorama.