Dolores de Cospedal se resiste a compartir el poder en el PP

Gonzalo Bareño Canosa
gonzalo bareño SEVILLA / ENVIADO ESPECIAL

ESPAÑA

Marcelo del Pozo / Reuters

La secretaria general llama a la unidad y a no caer en el triunfalismo

18 feb 2012 . Actualizado a las 13:35 h.

El control de Rajoy sobre el PP es absoluto. Así se demostró ayer en las votaciones del congreso del partido, en las que todo se aprobó por unanimidad. Pero su estrategia de no tomar una decisión en firme hasta que no sea estrictamente necesario dejó margen para el debate orgánico. Aunque decidió hace tiempo que María Dolores de Cospedal continúe como secretaria general, el PP llegó al cónclave de Sevilla con todo lo demás abierto, lo que permitió que la lucha por tratar de recortar poderes a la secretaria general continuara hasta el último momento.

Consciente de que muchos en el PP opinan que no debería compatibilizar el cargo con el de presidenta de Castilla-La Mancha, Cospedal puso ayer el acento en llamar a mantener prietas las filas y en advertir contra la autocomplacencia por los últimos éxitos. «No puede pasarnos como a la mujer de Lot, que se convirtió en estatua de sal por mirar atrás», dijo. Pero aprovechó también para presumir, en un informe de gestión que obvió toda referencia a la corrupción. Le bastó desgranar el rosario de triunfos electorales desde que fue nombrada hace cuatro años para garantizarse el sobresaliente.

«Objetivo cumplido»

En aquel congreso de Valencia, en el 2008, según Cospedal, se fijó el objetivo de situar a Rajoy al frente de un Gobierno «para todos los españoles». «Objetivo cumplido», resumió ella misma a modo de balance. Nadie en el PP discute que así sea, pero no todos quieren que ella siga manteniendo todo el poder interno en el futuro. La presión para que Rajoy nombre hoy un número tres, sea como coordinador general o con otra figura, no cesaba ayer. Y para lograrlo, muchos estaban dispuestos a dar un paso atrás. El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, admitía salir del núcleo duro de Génova con tal de que su ex número dos en la alcaldía de Madrid, Manuel Cobo, entrara en la dirección, algo que se daba por hecho. Núñez Feijoo tampoco planteaba batallas y renunciaba incluso a que Alfonso Rueda entre en el comité. Y había dudas sobre si Ana Mato seguiría. Lo que es seguro es que Soraya Sáenz de Santamaría, de la que Cospedal alabó ayer su inteligencia y su lealtad, será un pieza clave en la cúpula popular. A última hora, Rajoy trataba de cuadrar el sudoku en una cena con el núcleo duro del PP. No más de seis cubiertos. Entre ellos, el de Feijoo.