El socio de Urdangarin en Nóos calla a la espera de que declare el duque

Melchor Saiz-Pardo MADRID / COLPISA

ESPAÑA

El empleado Miguel Tejeiro traiciona al yerno del rey y dice que este y Diego Torres tomaban todas las decisiones, y que ambos se llevaron dinero a Belice

12 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Hasta hace unos meses era su hombre de confianza. Conocía al dedillo las cuentas del matrimonio real, y hasta le hacía las declaraciones de Hacienda a la infanta Cristina. Pero Miguel Tejeiro cantó ayer ante al juez. El excontable de la trama Nóos consumó su traición a Iñaki Urdangarin y a Diego Torres, su cuñado, y confesó que ambos crearon una sociedad fantasma, De Goes Center for Stakeholder Management, para sacar dinero de España, aunque negó que su intención fuera defraudar.

Su interrogatorio fue el más comprometedor para el yerno del rey, que contó con una ayuda inesperada: su otrora socio y ahora enemigo, a diferencia de otras veces en que aseguró que el duque estaba al tanto de todo, se negó a responder ante el juez José Castro. «Me acojo a mi derecho a no declarar», zanjó Torres. También calló Ana María Tejeiro, su mujer y hermana del contable delator. El profesor y su esposa prefieren esperar a conocer la versión del duque.

El asesor, mucho más locuaz que su hermana y su cuñado, con los que está enfrentado, desgranó durante cuatro horas el funcionamiento de Nóos, pero siempre con una premisa: él no era más que el dueño de una gestoría que cobraba 150 euros al mes por llevar las cuentas de las sociedades de Nóos y que se limitaba a seguir las órdenes de los dos socios. Analizaba las «grandes magnitudes» de las empresa y tenía al día los libros de contabilidad. Si hubo cruce de facturas entre firmas de la trama para desviar dinero a las empresas de Urdangarin (Aizoon) y de Torres, él no sabe nada porque jamás analizaba si los papeles que le daban ambos propietarios eran verdaderos.

Miguel Tejeiro, a quien la Fiscalía Anticorrupción apunta como cerebro para vaciar los recursos de Nóos en favor de los dos socios, negó ese extremo y cargó las tintas sobre el envío de dinero al extranjero, en el que en principio no tiene responsabilidad. Sobre De Goes, dijo que era una empresa legal, ya que Belice, según su versión, no es un paraíso fiscal, pues tiene un convenio con el Reino Unido solo para «pagar menos impuestos». Reconoció que presentó a los dueños de Nóos a Salvador Trinxet, el asesor en fiscalidad internacional, imputado por haber diseñado la maquinaria de evasión. Según su criterio, ni el duque ni Torres querían lavar capitales, solo buscaron un país con una fiscalidad favorable (Belice, grava solo un 2 %) desde el que operar en EE.UU., Brasil o México.

Una versión que diverge de la de la policía, según la cual Urdangarin y Torres sacaron casi medio millón de euros a Belice a través de De Goes. La documentación incautada apunta que buena parte de ese dinero provenía de la Fundación Deporte, Cultura e Integración Social, la oenegé para niños discapacitados que el yerno del rey creó con Torres cuando la Zarzuela le ordenó salir de Nóos.