Recortará 16.500 millones de euros, descongelará las pensiones y eliminará los puentes
20 dic 2011 . Actualizado a las 12:21 h.«Dar de comer a cuatro con el dinero de dos». Mariano Rajoy resumió así ayer en su discurso de investidura el reto al que se enfrenta durante los próximos cuatro años. El futuro presidente del Gobierno desgranó un amplio plan de reformas destinado a cumplir el objetivo de déficit del 4,4 % para el 2012 y a crear empleo, que implicará un recorte de 16.500 millones de euros, aunque no aclaró en ningún momento en qué partidas se centrará el ajuste. Explicó además que esa cifra se verá aumentada en 10.000 millones de euros por cada punto en el que se supere el déficit del 6 % previsto para el 2011.
El líder del PP aseguró que habrá «rebajas en todas las partidas de gasto», con excepción de la de las pensiones, que será la única que subirá, dado que se actualizarán de acuerdo con el IPC a partir del 1 de enero, acabando con la congelación decretada por el Gobierno de Zapatero. Aunque aplazó hasta el Consejo de Ministros del 30 de diciembre la concreción de las primeras medidas, admitió que el panorama «no puede ser más sombrío». «Señorías, la España que hemos dejado atrás no va a volver», señaló para dejar clara la gravedad de la situación. Ese Consejo de Ministros aprobará un decreto ley de medidas urgentes en materia económica y presupuestaria y la prórroga de los Presupuestos, que irá acompañada de un acuerdo de no disponibilidad.
En un discurso más económico que político y en el que apeló continuamente a su disposición al consenso y al diálogo, Rajoy se comprometió a «decir siempre la verdad, aunque duela, sin adornos ni excusas» y a «llamar al pan, pan, y al vino, vino». Pese a ello, el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba volvió a acusarlo de ocultar sus verdaderas intenciones, como ya hizo en el debate de la campaña electoral. El dirigente del PSOE aseguró que su partido mantendrá «una actitud positiva» hacia el nuevo Gobierno, aunque advirtió a Rajoy de que los tendrá «enfrente» si pretende hacer recortes sociales.
No buscará excusas
Aunque el líder popular aseguró que le ha tocado gobernar en las «circunstancias más difíciles» a las que se ha enfrentado un Gobierno en toda la etapa democrática, aclaró que no buscará excusas, porque «en política no existe la herencia a beneficio de inventario».
Ante la petición de concreción de Rubalcaba, Rajoy aclaró que no modificará la ley que elevó la jubilación a los 67 años ya que, según explicó, se trata de un compromiso asumido por el anterior Gobierno con la Unión Europea que está obligado a respetar. Y aseguró también que no se propone subir los impuestos como el IVA porque «no es lo más razonable». No detalló si recortará el sueldo a los funcionarios, aunque anunció que no habrá reposición de empleados públicos, excepto en las fuerzas de seguridad y en los servicios básicos.
El discurso de Rajoy estuvo claramente dirigido a dar las garantías de la austeridad que exige la Unión Europea y la alemana Ángel Merkel en particular, y a tranquilizar a los mercados. Esa austeridad afectará a todas las Administraciones, ya que la Ley de Estabilidad Presupuestaria que se aprobará de inmediato fijará en un 0,4 % el déficit estructural máximo de cualquier Gobierno central o autonómico, establecerá criterios para reducir el nivel de deuda hasta el 60 % en el 2020 y fijará responsabilidades para quienes incumplan esos objetivos. Rajoy anunció además que se propone evitar las duplicidades en base a la premisa de «una Administración, una competencia».
Finalmente, en el ámbito financiero, apostó por nuevas fusiones entre entidades y advirtió de que los bancos tendrán que sanear sus balances vendiendo los inmuebles que tienen. Rajoy concluyó sin anunciar, como había prometido, la estructura de su Gobierno y el recorte de carteras previsto.
«Nos enfrentamos a una tarea ingrata, como los padres que tienen que dar de comer a cuatro con el dinero de dos»
«No he llegado a este momento para cosechar aplausos, sino para intentar resolver los problemas»
«La tarea del Gobierno no consiste en suplantar a la nación, sino en coordinar sus esfuerzos»