La Casa Real forzó a Urdangarin a dejar sus empresas en el 2006

P. de las Heras MADRID / COLPISA

ESPAÑA

El yerno de don Juan Carlos dejó Noos pero siguió vinculado a la trama

18 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La Casa del Rey sabía desde hacía años que los negocios a los que se dedicaba Iñaki Urdangarin podían resultar problemáticos y trató de ponerles coto. Según fuentes oficiales, en el 2006 encargó a su asesor legal externo que examinara la situación del conglomerado empresarial creado por el duque de Palma e investigado ahora por el juez de la operación Babel, pieza separada del caso Palma Arena. Este llegó a la conclusión de que la actividad del Instituto Noos no se correspondía con sus fines fundacionales.

El informe elaborado por el asesor jurídico fue el detonante para que la Corona empujara al yerno del rey a abandonar una institución estatutariamente sin ánimo de lucro, pero de la que Urdangarin y su socio, Diego Torres, sacaban pingües beneficios gracias a contratos suscritos con el Gobierno balear de Jaume Matas o con el valenciano de Francisco Camps.

El duque siguió el consejo y el 14 de junio del 2006 dejó formalmente la fundación. Sin embargo, no se desvinculó de la trama empresarial a través de la que, según el juez, vaciaba al Instituto Noos de millones de euros a través de facturas falsas y trabajos ficticios. Además, trató de constituir otra fundación de promoción de la cultura y el deporte en sustitución de la anterior, e incluso llegó a inscribirla en el registro.

Sin embargo, la Casa del Rey asegura que nunca llegó a operar porque su asesor legal también advirtió que sus planteamientos eran inadecuados.

Visto que el asunto era delicado, la Corona recomendó al esposo de la infanta Cristina que si deseaba seguir desarrollando su actividad empresarial abandonara España. Fue, conforme a la información oficial, en el 2007. Los duques de Palma no se marcharon a Washington hasta el verano del 2009. Urdangarin desempeña desde allí el cargo de consejero de Telefónica Internacional (para el que fue contratado nada más dejar la presidencia del Instituto Noos) y la infanta ejerce de directora del Área Internacional de la Fundación La Caixa.

Ni las gestiones de la Casa del Rey, iniciadas después de que en el 2006 empezaran a aflorar las primeras sospechas sobre los negocios turbios del cuñado del príncipe de Asturias, a raíz de las preguntas de la oposición a Jaume Matas en el Parlamento balear, ni la mudanza a Estado Unidos han impedido que el asunto reviente. Urdangarin podría convertirse en breve en el primer miembro de la familia real española imputado por un delito. Y no un delito cualquiera; malversación de fondos públicos.