Rajoy se está aproximando al Gobierno como los aviones a la pista de aterrizaje: dando un largo rodeo. Y en ese tránsito se está acercando a algunas de las posturas que criticaba desde la oposición. Entonces culpaba de la situación económica de España a la incapacidad de Zapatero. Al día siguiente de las elecciones, se reafirmó en su apuesta firme por la austeridad para colocar a España en el núcleo duro de la UE. Pero acto seguido pidió a Merkel ayuda para los países que se esfuerzan en cumplir los compromisos. Era un reconocimiento implícito de que para resolver los males del país no basta con hacer los deberes, sino que nuestro futuro está condicionado por lo que suceda en el corazón de Europa. Ni estamos solos ni podemos solos. Ayer matizó su postura inicial favorable a prolongar (duplicar) el plazo que tienen las autonomías para ingresar el dinero que deben devolver a la Administración central. Ahora quiere conocer primero el estado de las cuentas públicas. El baño de realidad se lo está dando Rajoy antes de tomar el poder.