La pequeña patria de Mariano

maría cedrón PONTEVEDRA / REDACCIÓN

ESPAÑA

El círculo de Rajoy en Pontevedra moderó su alegría durante la jornada

21 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Dice Mariano Rajoy que tiene una pequeña patria, suya y de su mujer Elvira, Viri. Es Pontevedra, paradójicamente gobernada por el alcalde nacionalista Miguel Anxo Fernández Lores, y Sanxenxo, regido por la popular Catalina González. En la primera vota su padre, Mariano Rajoy Sobredo, que ayer cambió de horario y llegó a la una y media al colegio. No quiso hacer declaraciones. Quería pasar el día tranquilo. Y en Pontevedra ejercieron también su derecho al voto la mayor parte de sus amigos. Los de toda la vida. Los del ya cerrado bar Daniel; los mismos de la pandilla de la cafetería Blanco y Negro; los que todos los años, por Navidad, van a comer el capón al reservado del hotel Rías Bajas, cerca de la iglesia de la Peregrina, en pleno centro.

No muy lejos de todos esos lugares, una de sus íntimas, la candidata del PP por la provincia de Pontevedra Ana Pastor, describía ayer por la mañana, después de votar en el colegio Salvador Moreno, la buena forma en la que está el que será nuevo presidente del Gobierno. «Mariano tiene fondo. Y Viri también. Es complicado seguirle el paso», comentaba.

Se la veía contenta. Tuvo que hacer cola y durante la espera charló con los que tenía delante y con los que aguardaban detrás. Besó a una niña, hija de una de las interventoras de su partido, y dio la mano a los miembros de la mesa. Estaba animada. Quizá porque ya desde primera hora de la mañana sabía que esta vez no ocurriría lo de hace cuatro años. Tampoco lo de hace ocho, cuando los atentados del 11-M cambiaron en el último momento el curso de las elecciones.

La alegría era evidente entre los que la rodeaban. Pero no desprendían euforia. Nadie quería echar las campanas al vuelo. Ana Pastor tomó el café rápido. Lo apuró para poder viajar a Vigo con la senadora Dolores Pan para animar a los interventores que trabajaron todo el día por las mesas. Por la tarde volvería a la sede provincial.

Uno de los que ejerció de guardián de los comicios fue, precisamente, su esposo, el presidente del puerto de Marín, José Benito Suárez. Es uno de los que, junto a Viri, suele acompañar a Rajoy en sus paseos de 45 minutos por la Ruta da Pedra e da Auga, en Armenteira.

Lo sabe bien José Manuel, propietario de O Comercio, un bar que hace esquina justo delante de la entrada principal del monasterio. Ahí desayunan todos los días al terminar la ruta. Por eso, ayer para José Manuel fue un día bueno. No quiso desvelar a qué partido dio su voto, pero los ojos se le llenaban de orgullo al hablar de cómo cada mañana de agosto recoge fruta fresca para Rajoy.

El que será nuevo presidente hace mucho que para en O Comercio. «Cando ve a Lela [la antigua dueña del bar] dálle uns abrazos...», recuerda José Manuel. Y Lela, que está encantada, lo corrobora:

-Din que vén sempre.

-¿Quen di, o presidente? Vén, vén moito por aquí. Ponse aí fóra, na mesa de pedra.

Y aunque son todavía las dos de la tarde, Lela y José Manuel empiezan a brindar ya por Mariano. No cogen champán. Prefieren una copa de albariño. «Para que aínda que estea en Moncloa, non esqueza Armenteira».

Los que tardaron más en brindar fueron los militantes que se acercaron por la sede provincial de Pontevedra. Fueron más prudentes que en Génova. Y no empezaron a brindar hasta que escucharon hablar a Mariano.