No hay como un auditorio entusiasmado ante un ministro paisano para regalarle los oídos en unas elecciones «duriñas». Por Mercedes Escauriaza
13 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.No hay como un auditorio entusiasmado ante un ministro paisano para regalarle los oídos en unas elecciones duriñas. Así lo vio ayer la número 3 de Lugo, María José González, en Monforte de Lemos. En ese municipio quieren a José Blanco y este les promete el futuro de volver a posicionarse como meca ferroviaria. «Muchas gracias por el cariño que siempre he encontrado aquí», arranca. Demasiado calor. Chaqueta fuera para ondear sin apreturas las banderas de ZP: paz, derechos civiles, políticas sociales y modernización. «Avanzamos en infraestructuras, invertimos más que nadie en investigación para cambiar ese modelo de la burbuja inmobiliaria que ha llevado a la destrucción de empleo y endeudamiento de familias», recalca. Confronta sus 8.000 millones en Fomento con los 3.000 del PP, «un 167?% más». Y lanza el guante a Feijoo: «Que diga día y hora, con el BOE en la mano, porque yo estoy dispuesto a que la verdad prevalezca». «Que Dios nos coja confesados si el modelo de Feijoo es el que Rajoy quiere para España», abundó.
Ante las encuestas y el avance imparable de la campaña, el mensaje socialista se hace cada día que pasa más directo e insistente para conseguir la movilización y la concentración del voto progresista, batiendo por el camino a manostijeras Rajoy y Feijoo. Ayer Pachi Vázquez suspendió por la tarde su agenda electoral en solidaridad con los afectados por el incendio de O Carballiño, localidad de la que fue alcalde diez años. Pero antes de desplazarse a Povisa (Vigo), para interesarse por los heridos, acusó en A Coruña a la Xunta de «intentar orientar el voto de los residentes en Cuba», con el reparto de cheques asistenciales. Ya hay denuncia ante la Junta Electoral Central por este supuesto reparto atribuido a la Secretaría de Emigración. La tensión crece y crece.