Los socialistas gallegos arrancarán hoy la campaña con un pulso contra las encuestas. Ni los sondeos avanzados hasta ahora ni las estimaciones internas de los partidos prevén que el PSOE revalide en Galicia los diez diputados logrados en el 2008 y el 2004. La dirección gallega del partido, sin embargo, navega contra esa corriente mayoritaria de opinión alimentada por la demoscopia y por la grave crisis económica. Y lo hace empujada por un gran remo: las inversiones públicas aprobadas por el ministro Blanco, las mayores en la historia de Galicia, según el PSdeG. A esa baza, que tendrá un papel preponderante en la campaña, fiarán los socialistas gran parte de sus expectativas. Las esperanzas del PSdeG de evitar el descalabro también se alimentan en la resistencia del partido en Galicia en las pasadas municipales. Y en el recuerdo de lo ocurrido en 1993, cuando pudo ganar Aznar y no lo hizo, o en 1996, cuando el PP no logró la mayoría absoluta. Contextos ambos mucho menos marcados por el deterioro socioeconómico.
Las expectativas electorales se fían al impulso inversor de José Blanco