Esboza medidas genéricas sobre empleo, fiscalidad y control del gasto público
01 nov 2011 . Actualizado a las 13:36 h.La prudencia al eludir promesas que tal vez no pueda cumplir y una estrategia que busca multiplicar los impactos mediáticos convirtieron ayer la reunión de Santiago en la que el PP aprobó su programa para el 20-N en un acto aséptico en el que Rajoy se limitó a esbozar un puñado de ideas genéricas de lo que llamó su «proyecto de reconstrucción nacional». A la espera de que los populares culminen hoy las entregas de su «agenda reformista», el candidato aprovechó la cita de Compostela para reclamar un respaldo amplio en las urnas. «España necesita un Gobierno fuerte y muy apoyado, porque la tarea que tenemos por delante es gigantesca», invocó.
En una alocución a puerta cerrada que los periodistas siguieron desde una sala anexa a través de una pantalla, el líder del PP defendió que en su «listado de tareas para el Gobierno» no tienen cabida «el márketing ni los artificios». Rajoy no ofreció grandes ideas, porque aseguró que tampoco está en sus planes sacar conejos de la chistera, sino remangarse en el combate de la crisis y sus consecuencias. «No buscamos titulares, queremos trabajar para que haya por fin buenas noticias», manifestó:
Fiel a ese propósito, el candidato apenas dejó en Santiago unas pinceladas del programa con el que se propone llevar la felicidad a una sociedad vapuleada por la crisis. En el ámbito laboral, reiteró que aplicará una reforma integral del mercado de trabajo, con una «simplificación de la tipología de los contratos para reducir la temporalidad» y la «prevalencia de los convenios que pacten empresas y trabajadores». En el plano fiscal, quizá el que más incógnitas suscita por su dependencia de la contabilidad estatal, comprometió un incentivo de 3.000 euros para las empresas nuevas por la contratación del primer trabajador, y la actualización de la deducción en el IRPF por compra de vivienda. En educación, planteó el retorno a un Bachillerato de tres años.
Pero el margen de maniobra real quedará supeditado al déficit del 4,4 % del PIB que Rajoy promete cumplir, tras años en los que ha tocado cotas del 10 %.