Inconcreto y escaso de compromisos, pero suficiente para ganar

Enrique Clemente Navarro
Enrique clemente MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

En una ambigüedad calculada, el líder del PP evita concretar sus propuestas

01 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Mariano Rajoy no necesitaría ni siquiera programa para arrasar en las elecciones. Cinco millones de parados, una nueva recesión en puertas y la gestión económica de Zapatero le aseguran la presidencia del Gobierno. Le basta con dejarse llevar hasta el 20-N y no cometer errores graves. Por eso, no dio ayer rueda de prensa ni está previsto que ofrezca ninguna durante toda la campaña, por eso concede contadas entrevistas, por eso su programa es de una ambigüedad calculada, lleno de generalidades y voluntariamente inconcreto, y por eso no contiene ninguna propuesta impopular. El propio líder del PP ha limado personalmente los aspectos más polémicos. La gran pregunta es dónde hará los recortes de gasto de 30.000 millones de euros necesarios para rebajar el déficit al 4,4 % en el 2012.

El programa, a falta de mayores concreciones, deja bastantes cosas en el aire. Así, Rajoy propone «modernizar» el IRPF, pero da pocas pistas. No concreta, por ejemplo, a cuánto ascenderá la nueva deducción por el incremento de ahorro, que se traducirá en todo caso en menos tributos para las rentas de capital, ya sean acciones, dividendos o inversiones en Bolsa. Más detallada es la rebaja sustancial en el impuesto de sociedades que pagan las empresas. Pero no se especifica lo que el Estado dejará de ingresar por estas rebajas en un momento de alarmante bajada de la recaudación.

En cuanto al mercado laboral, aboga por simplificar los contratos, aunque no dice que vaya a haber uno solo, como le piden sectores empresariales y del propio PP. La reforma de la negociación colectiva que da prevalencia a los convenios de empresa sobre los sectoriales o territoriales facilitará a los empresarios fijar las condiciones laborales y de trabajo de sus asalariados, es decir, a reducir sus sueldos si lo ven necesario para ganar competitividad .

Sin atarse las manos

La fórmula elegida para el aborto es un ejemplo de los equilibrios que ha tenido que hacer Rajoy. Propone reformar la ley socialista para proteger el derecho a la vida y a las menores, pero no se compromete a derogarla, como le exigen amplios sectores católicos de su electorado.

En el tema del terrorismo, Rajoy colocó en el programa de improviso y a última hora la promesa de no negociar con ETA, en un guiño a las víctimas y al sector más duro de su partido, y una alambicada formulación que pretende blindar la doctrina Parot, que contempla al mantener que los beneficios penitenciarios se harán sobre cada pena. Pero nada dice de la política penitenciaria, como acercamientos o concesión de terceros grados, que se pueden llevar a cabo sin negociar, pero que una parte de su electorado ve con malos ojos.

Son algunos ejemplos de que Mariano Rajoy no quiere atarse las manos una vez que se considera ganador el 20-N.