El reto del PSOE será motivar a un electorado menos fiel que el del PP
30 oct 2011 . Actualizado a las 13:10 h.La cara y la cruz. PP y PSOE afrontan con dos estrategias radicalmente distintas la campaña electoral que comienza dentro de cinco días. Ante la enorme diferencia a su favor que arrojan los sondeos, Rajoy planteará una campaña suave, evitando el cuerpo a cuerpo. Rubalcaba, por el contrario, apuesta por la máxima confrontación y por situar a los españoles en la disyuntiva de elegir entre dos modelos sociales muy distintos.
LA ESTRATEGIA
Calma frente a agitación. El PP se plantea la campaña como poco más que un trámite que hay que superar para alcanzar el poder el 20-N. En Génova se detecta un ansia porque llegue cuanto antes el día de las elecciones. El único objetivo es no cometer errores. Saben que mejorar a las encuestas será difícil y por eso se limitarán a hacer una campaña «amable» que no se cierre a ningún votante. En el PSOE conceden sin embargo gran importancia a la campaña. Creen que es la oportunidad de que Rubalcaba demuestre que tiene un proyecto propio y de que, además de atacar a Rajoy, pueda marcar distancias con la última etapa de Zapatero.
LAS PROPUESTAS
Promesas y poca concreción. Rajoy no concretará sus propuestas en el programa que se presenta mañana, más allá de marcar unas líneas generales de actuación. Cuantificar el coste de unas medidas que se prevén duras le perjudicaría electoralmente. Y por otro lado, lo incierto de la situación puede hacer que cualquier reforma que se plantee pueda quedarse corta a medio plazo. Rubalcaba sabe que tiene la victoria casi imposible y eso le da margen para lanzar propuestas en positivo. Además de comprometerse a mantener la inversión en sanidad y educación, guarda para la campaña medidas impactantes en forma de ayuda a los más desfavorecidos que irán en aumento al acercarse el 20-N.
LA MOVILIZACIÓN
Voto fiel y desmotivación. El PP es consciente de que cuenta con un electorado muy fiel que raramente se desmotiva. Por ello, su campaña se dirige más bien a captar votos nuevos y a igualar o superar el trasvase directo de sufragios desde el PSOE al PP que ya se produjo en las elecciones autonómicas y locales. La principal tarea de Rubalcaba será, sin embargo, la de movilizar a un electorado socialista tradicionalmente menos fiel y que en esta ocasión está especialmente desmotivado. No solo porque da por segura la victoria del PP, sino también por el desconcierto que provoca el hecho de que convivan dos discursos casi opuestos entre un Gobierno empeñado en garantizar a la Unión Europea que se harán los ajustes que sean necesarios y un candidato que cuestiona no solo esa política, sino incluso la contención del déficit por su efecto perjudicial en el crecimiento económico.
LAS ENCUESTAS
Prudencia frente a esperanza. Las encuestas internas que maneja el PP son tan favorables o más que las que se están publicando. Pero Rajoy, escaldado del 2004, teme que esos sondeos provoquen relajación y, sobre todo, que quienes se plantean votar por primera vez al PP se asusten ante el temor a una supermayoría absoluta. En Génova creen además que aunque la victoria en votos va ser aplastante, será mucho más difícil conseguir un resultado histórico en términos de escaños, equiparable al de Felipe González en 1982, por la dificultad para crecer lo suficiente en Cataluña. El PSOE cree que ha tocado fondo en los sondeos y que las cosas solo pueden ir a mejor. Confían en que Rubalcaba va a demostrar que es mucho mejor candidato que Rajoy y en que el temor de los ciudadanos a que el PP concentre todo el poder autonómico, local y central frente a muchos el día de la votación.
EL DEBATE TELEVISADO
Trámite o estocada. Para Rajoy, el debate televisado es otro trámite a superar que afronta sin demasiada preocupación. En Génova dicen que su influencia en el voto es mucho menor de la que se supone y, al celebrarse esta vez con tanta antelación a las elecciones, el coste de perderlo sería mínimo. Para Rubalcaba, el debate es la mayor esperanza de la campaña. Será casi la única oportunidad de asestar una estocada a un Rajoy que se mostrará esquivo y también aquí evitará el cuerpo a cuerpo. Rubalcaba buscará un golpe de efecto que pueda ser letal para el líder del PP.
LOS MEDIOS
Distancia y proximidad. Rajoy ha reducido al máximo el contacto con la prensa en esta legislatura. No lo ha necesitado para destacarse en los sondeos y para situarse como una especie de presidente in pectore que no tiene que salir a la arena todos los días. En campaña, ese contacto va a reducirse más, hasta el punto de que no dará una sola rueda de prensa y ni siquiera tiene previstos encuentros informales con los medios. Sin prodigarse tampoco en exceso de momento, el candidato del PSOE se muestra mucho más accesible a los medios de comunicación. Tiene previsto un mayor contacto con la prensa, concederá más entrevistas y tendrá comparecencias públicas durante la campaña. Algo que le servirá para acusar a Rajoy de tratar de ocultar a los ciudadanos su verdadero programa.