Un día después de ofrecerse al próximo Gobierno para aprobar las reformas pendientes, CiU puso precio a ese apoyo al Ejecutivo que salga de las próximas elecciones generales. Además del pacto fiscal, el cabeza de lista de CiU al Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, detalló ayer un decálogo de requisitos.
La primera exigencia es resolver el déficit fiscal de Cataluña, contabilizado por la Generalitat en el 8 % del PIB catalán, y que Duran cree que si no se soluciona dejará sin argumentos a los moderados de su partido, como él, que aún creen en la vía autonómica frente a la soberanista.
CiU pide además una apuesta decidida por el eje ferroviario mediterráneo, la construcción de cinco infraestructuras viarias en Cataluña, la descentralización de la gestión del aeropuerto de El Prat, que se solvente el problema de la financiación de las empresas, un plan financiero que contemple la creación de un «banco malo» que absorba los activos tóxicos, un plan de choque contra el paro, que se amplíe en dos años la vigencia de la disposición adicional tercera del estatuto (para garantizar la totalidad de las inversiones previstas del Estado en Cataluña), que el Ejecutivo defienda la política agraria para el litoral mediterráneo.
Y, por último que se «no utilice nunca la lengua como instrumento de confrontación» ni cuestione el sistema de inmersión lingüística.