El PP pide perdón por el brindis de sus dos ediles con el alcalde donostiarra, de Bildu
ESPAÑA
Esteban González Pons aclaró que la imagen «no representa al Partido Popular»
19 ago 2011 . Actualizado a las 09:44 h.El PP no ocultó ayer el malestar que ha causado en la formación, tanto en la dirección nacional como en la del País Vasco, la imagen en la que dos de sus concejales en el Ayuntamiento de San Sebastián, Ramón Gómez e Íñigo Arkauz, brindaban sonrientes con el alcalde de Bildu, Juan Carlos Izagirre, en una recepción municipal con motivo de las fiestas de la ciudad.
Pese a que los populares insistieron en que la fotografía no es lo que parece y que sus concejales donostiarras son tan combativos con Bildu como el que más, el portavoz de la dirección nacional, Esteban González Pons, pidió disculpas por lo ocurrido a todos los ciudadanos y aclaró que la imagen «no representa al PP». En unas declaraciones con idéntico hilo conductor, Antonio Basagoiti señaló que no tolerará que nadie piense que estos dos ediles son «sospechosos de nada», pero reconoció sin paños calientes que Gómez y Arkauz cometieron «un error» y ellos mismos saben que «han metido la pata». El presidente de los populares vascos admitió que la fotografía no le ha gustado «nada», máxime cuando él mismo hace una semana negó en público el saludo al propio Izaguirre, con motivo del inicio de las fiestas de Vitoria. En ese mismo encuentro Basagoiti comunicó al alcalde donostiarra que no volvería a mirarle a la cara hasta que Bildu reclame a ETA su final y muestre respeto por las víctimas del terrorismo.
Uno de los protagonistas de la polémica, el portavoz municipal del PP, Ramón Gómez, ofreció una rueda de prensa para salir al paso de las críticas y expresar públicamente su malestar por lo que considera una mala interpretación del brindis, que aprovechó, se justificó, para exigir al alcalde de San Sebastián que retire los carteles de presos de ETA que «proliferan» por la ciudad.
Gómez destacó que lleva 19 años en política, 14 de ellos obligado a llevar escolta, por lo que criticó que «desde fuera» se pongan en entredicho sus principios y su firme compromiso en la lucha por la libertad. «Desde luego, a mí no me gusta que el alcalde sea de Bildu, pero ha sido elegido por los ciudadanos y por el bien de estos tenemos que tener una relación no de compadreo, pero sí correcta», aunque «estemos en contra de sus idea», dijo.