Un programa para la creación de empleo y la regeneración

madrid / colpisa

ESPAÑA

El aspirante a la presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba se presentó ayer ante los suyos con media docena de propuestas bajo el brazo, que se pueden resumir en cuatro principales, en las áreas de empleo, economía, educación y regeneración democrática.

Contratos a tiempo parcial. La propuesta estrella de Rubalcaba es la creación de un impuesto sobre la banca para que una parte de sus beneficios se destinen a intentar incorporar a los jóvenes al mundo laboral. Pero además defendió incentivar los contratos a tiempo parcial, con más flexibilidad para los empresarios y más seguridad para los trabajadores, así como por vincular las rentas salariales a los beneficios empresariales.

Impuesto de patrimonio. Abogó por rectificar la que fue una de las promesas de Zapatero en la precampaña electoral del 2008, cuando aún no se habían hecho patentes los rigores de la crisis: propuso recuperar el impuesto de patrimonio. Los socialistas defendieron su supresión con el argumento de que afectaba especialmente a las clases medias. Y Rubalcaba admitió que es así, pero alegó que debe ser reinstaurado, al menos, para las grandes fortunas, «que existen».

Una cultura emprendedora. En el plano de políticas sociales e igualdad de oportunidades, prometió que no cambiará ninguna de las leyes educativas en vigor, porque «la educación no necesita zarandeos legislativos». Pero aclaró que el sistema educativo español, «el mejor del mundo para formar funcionarios», tiene que tratar ahora de «formar emprendedores».

Reforma electoral. La impronta de los indignados del 15-M se dejó sentir cuando reconoció la necesidad de reformar el sistema electoral y explicó que a él le gusta el modelo alemán, que en su opinión favorece la relación entre los ciudadanos y los candidatos. Este se basa en un modelo mixto compuesto por dos votos, uno a los partidos y otro a los candidatos directos de las circunscripciones electorales, que son unipersonales. Estos candidatos directos conforman la mitad de los escaños parlamentarios.