El Gobierno hace un guiño a la izquierda para impulsar a Rubalcaba

Ramón gorriarán MADRID / COLPISA

ESPAÑA

Una vez comprobado en el debate sobre el estado de la nación que tiene infraestructura parlamentaria para intentar agotar la legislatura, el Gobierno empezó a colocar ladrillos en el entramado facilitado por los nacionalistas vascos y canarios. El Consejo de Ministros aprobó ayer un decreto ley ómnibus con guiños a los sectores progresistas, a los pequeños y medianos empresarios y con medidas de austeridad reclamadas desde la oposición. Todo ello con un claro objetivo, impulsar la candidatura de Alfredo Pérez Rubalcaba, que acaparó todo el protagonismo en la presentación del paquete.

El Gobierno quiere demostrar que el adelanto electoral es una posibilidad que solo está en el imaginario de Mariano Rajoy y del PP. Está decidido a gobernar, pero de forma diferente, con medidas que hasta hace unos meses no figuraban en su agenda para dar un sesgo progresista a su gestión que relance la candidatura de Rubalcaba con una patina diferenciadora de la gestión de Zapatero.

Una forma de hacer campaña sin salir del Ejecutivo para beneficiarse de la visibilidad que proporciona al candidato ser el vicepresidente primero, el ministro del Interior y el portavoz gubernamental. «En el debate no nos ha ido mal», dijo el vicepresidente, porque el Grupo Socialista nunca había ganado en los últimos años todas las votaciones. Se ha demostrado, prosiguió, que el Ejecutivo tiene «apoyos parlamentarios» suficientes para aprobar los Presupuestos del 2012 y agotar el mandato de Zapatero.

«Nada de nada»

Rubalcaba, sin embargo, evitó ser claro sobre si esta situación favorable llevará a Zapatero a agotar la legislatura. «La decisión final corresponde al presidente del Gobierno», respondió, sin aclarar nada. A lo que no contestó fue a los interrogantes sobre sus planes de permanencia en el Ejecutivo y el momento en que abandonará alguno o todos sus cargos. Se enrocó en un «no tengo nada que decir, nada de nada», y no hubo quien lo sacara de ese mutismo. Tampoco arrojó luz el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, quien dijo que ese debate no interesa a nadie.