Ilusión para conquistar un nuevo horizonte

ESPAÑA

Necesitamos creer que el futuro es un papel en blanco en el que cada uno puede escribir su propia historia. Nadie espera que sea fácil, pero sí factible, por lo que nadie tiene derecho a arrebatarnos ese sueño. Y mucho menos quienes nos hicieron creer que el paraíso existe y nos abrieron de par en par sus puertas, para después cerrárnoslas en las narices. Nos han despojado de referencias y perspectivas, han saqueado nuestras ilusiones y expoliado nuestra confianza. Nos han condenado a un vacío que la inmensa mayoría de la ciudadanía sobrelleva como puede entre la angustia, el desánimo y la desesperación. Eso explica la simpatía generalizada con la que fue recibido el movimiento del 15-M, más como válvula de escape del malestar acumulado que como expresión de una alternativa que por el momento nadie ha sido capaz de esbozar.

Nada hay más digno que trabajar en favor de los demás, y nada más indigno que traicionar su confianza. La política es una actividad noble que muchos practican con pasión, honradez y sacrificio. Pero que es enlodada por los corruptos, envilecida por quienes los toleran, mancillada por los sectarios y desprestigiada por los incompetentes. Necesitamos otra gente con un discurso que ilusione y nos devuelva la esperanza para conquistar un nuevo horizonte.