Un nuevo estilo con el que se prepara ya para las generales

La Voz

ESPAÑA

Un nuevo Rajoy. Eso es lo que pudo verse ayer. El líder del PP se ve ya como presiente, y eso se nota en detalles como su extrema prudencia en las declaraciones y su retocado aspecto físico. Dejó varias pistas de por dónde puede ir su campaña electoral, como el trato exquisito que dispensó a los nacionalistas de CiU y PNV. Y evidenció también que, por el momento, no piensa entrar en el cuerpo a cuerpo con Rubalcaba. Aunque habló de «dedazo», rechazó valorar las circunstancias de la elección del candidato del PSOE. «La mejor contribución que puedo hacer es no decir nada», insistió. Y respecto a si teme que un sprinter como Rubalcaba le gane en los metros finales las elecciones, no se resistió a decir con ironía que lo ve difícil. «Si fuera Usain Bolt...», dejó caer. Aseguró además que en el próximo debate de la nación su estrategia será enfrentarse a Zapatero sin pensar en Rubalcaba. Y fue llamativa también su respuesta cuando se le preguntó si compartía el criterio de la Real Academia de la Historia de que Franco no fue un dictador. «No voy a entrar en disputas con la academia. Franco está en la historia de España, yo soy demócrata de convicción, lo he sido toda mi vida, lo ha sido mi familia y hemos tenido algunos problemas con esa persona que ha nombrado». Un argumento hasta ahora no utilizado.