ZP flota entre las dos Españas

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

El líder del PSOE sobrevive mientras el PP le augura una catástrofe electoral

27 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Cuando Antonio Machado acuñó lo de «españolito que vienes al mundo, te guarde Dios, que una de las dos Españas ha de helarte el corazón» se refería a las que acabaron enfrentadas en la Guerra Civil. Ahora las dos Españas no son la roja y la azul, la marxista y la católica. Ni la oficial y la real.

Son dos Españas superpuestas: la que percibimos en los medios, donde se hacen la política y la economía, con cifras de paro escalofriantes, exigencias de elecciones anticipadas, encuestas demoledoras para el PSOE, noticias descorazonadoras sobre la evolución de la crisis, ocurrencias desafortunadas del Gobierno, operetas como la inauguración por Camps de un aeropuerto en Castellón sin vuelos programados, una ministra de Cultura que dice «hacer comedia alternativamente en el Congreso y en el Senado» y la prensa ocupada en la sucesión del presidente... Y otra distinta en la que la mitad de los parados trabajan bajo cuerda -o ya hubiera estallado una revuelta popular-, los empresarios piden a Zapatero que no acorte la legislatura para terminar las reformas del mercado laboral. Una España que hace cola durante horas para conseguir el último Ipad de seiscientos euros la unidad. Nada que ver una España con la otra.

Se diría que ahora Zapatero acierta más que hace un año: conecta mejor con los empresarios, afronta reformas inaplazables, aunque con desgaste, y recibe un discreto reconocimiento internacional. Rajoy acusa ese cambio y teme quedar descolocado porque es posible triunfar en la primera España, pero fracasar en la segunda, más realista y decisiva. Incluso se puede -y ahí está el riesgo- ganar las elecciones en la primera pero perder la credibilidad en la segunda. Zapatero flota y sobrevive entre esas dos Españas, y Rajoy, que arrasa en una, pugna por entrar en la segunda.

Algo va mejor

Algo va mejor a pesar de la dramática situación de muchas familias, las angustias de los directivos de cajas de ahorros por cumplir las exigencias del Banco de España, la lacra del paro juvenil condenado en parte a la emigración, y la tensión territorial que atiza la extrema derecha mediática.

Algo va mejor cuando el riesgo-país de España baja a pesar de la crisis portuguesa y las empresas exportan más que nunca. Por eso Rajoy se ha visto obligado a contraprogramar la cumbre Zapatero-empresarios de ayer con una reunión con cien emprendedores mañana y, sobre todo, a alcanzar con el PSOE acuerdos impensables hace semanas, como la participación en las operaciones libias o el afloramiento de la economía sumergida.

No está resuelto cómo hacerlo y los inspectores de Hacienda se oponen, pero si se reconociera a los que trabajan bajo cuerda, se recortaría la factura del paro, se cumplirían los compromisos de déficit público y se aliviaría la Seguridad Social.

Con esa perspectiva, la esperanza del Partido Popular de conseguir elecciones cuanto antes -antes de que Zapatero culmine algunas reformas- reside en una catástrofe electoral socialista en mayo que ya augura, algo por cierto bastante probable, sobre todo en Andalucía, además de los territorios populares afines de Madrid, Valencia y Murcia. El 22 de mayo es la última meta volante antes de las generales a celebrar en marzo del 2012, o adelantadas a octubre, con Zapatero o sin él, con Griñán como candidato andaluz o con otro. Atentos a este dato: en los días siguientes al 22 de mayo puede anunciar ZP que no se presentará, pero también puede hacerlo Griñán, del que se esperaba que remontara las inciertas encuestas que dejó Chaves, pero el PSOE ha seguido hundiéndose. Y no se ve el fondo por ahora.