Confía en recuperarse en unas semanas y estar en la campaña electoral
22 feb 2011 . Actualizado a las 09:32 h.Un tramo de carretera más. Discursos anodinos que cumplen con el guión de cualquier inauguración en precampaña electoral. Pero Esperanza Aguirre rompe el protocolo. «Antes de que se vayan quisiera decirles algo... quería decirles que en una revisión ginecológica ordinaria me ha sido encontrado un bulto que hay que quitar, hay que operar». Y añade: «Por suerte, los médicos dan buen pronóstico, pero voy a desaparecer de la circulación unos días», añade. Los días, según se supo a lo largo de la jornada, pueden convertirse en semanas o en meses, según discurra la convalecencia.
Aguirre intenta mantener la compostura pese a la gravedad de su testimonio, que incluso pilla por sorpresa a muchos de sus más estrechos colaboradores. «Quería advertírselo y decirles algo que digo siempre cuando en sanidad hablamos de esa enfermedad; siempre digo que el cáncer es una enfermedad igual de curable que las demás, pero como cursa sin síntomas, muchas veces cuando uno no hace prevención, lo coge tarde; por suerte el mío está cogido a tiempo».
La operación se llevará a cabo previsiblemente hoy y Aguirre, que dedica muchas intervenciones a ensalzar los méritos de la sanidad pública madrileña, ha decidido que tanto el equipo médico y el hospital pertenezcan a la Comunidad de Madrid.
En la sede del PP, los barones autonómicos se enteran al inicio del comité nacional. Al menos dos miembros de la cúpula del PP conocían desde la semana pasada la enfermedad de Esperanza Aguirre: Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal. Hay palabras que cobran más fuerza cuando se conoce el contexto. El viernes, el líder del PP le dedicó a la presidenta madrileña, en apariencia inopinadamente, la siguiente frase: «Muchas gracias Esperanza, has sido muy generosa, y que sepas que el PP y yo, Mariano Rajoy, estaré a tu lado si fuera necesario, cuando fuera necesario, si no es necesario y cuando no sea necesario».
El PP no tardó ayer ni un segundo en confirmar de manera rotunda que Aguirre y solo Aguirre será la candidata del PP a la Comunidad de Madrid. «Estamos con ella, que la queremos mucho y que esto va a pasar y va a pasar bien, porque se ha cogido a tiempo», destacó la secretaria general del PP.
Cuando las desgracian acechan, lo trascendental eclipsa a lo prescindible. Los rifirrafes políticos entran en esta segunda categoría. Alberto Ruiz Gallardón, alcalde de Madrid, puso al servicio de su eterna enemiga su experiencia con el cáncer -su esposa padeció un tumor-. «Es una enfermedad que se cura, por muy fuerte que suene su nombre», comentó el edil madrileño tras desearle «absolutamente lo mejor».
González la sustituye
Aguirre, si todo acontece según lo previsto, volverá a primera línea política con tiempo suficiente para subirse con energía a la campaña electoral de cara a las autonómicas de mayo. De momento ha cedido su agenda a su número dos, Ignacio González. Las últimas encuestas otorgaban una holgada victoria a Esperanza Aguirre sobre el socialista Tomás Gómez. En el PP dan por seguro que este momentáneo revés no variará el veredicto de los madrileños.