Rubalcaba asegura que nadie del ministerio conocía siquiera la operación contra el aparato de extorsión y señala que Camacho sólo supo del soplo a ETA tres días después.
14 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Interior ya tiene elaborada una primera versión «oficial» sobre el chivatazo a ETA: nadie del ministerio pudo estar detrás del soplo al aparato de extorsión etarra el 4 de mayo del 2006 porque nadie de la cúpula de Interior sabía que se iba a llevar a cabo una operación contra el impuesto revolucionario. Y menos aún, que iba a ser detenido un alto cargo del PNV. Es más, según las últimas respuestas de los mandos de la lucha antiterrorista ante el juez y del propio Rubalcaba al PP en el Congreso, Interior solo supo que la redada contra los recaudadores de ETA había tenido que aplazarse por una delación policial 72 horas después del famoso chivatazo.
Según fuentes del caso, Interior ha elaborado una estrategia de defensa, a la vista del cariz que ha tomado la investigación. La táctica es simple: establecer una suerte de «cordón sanitario» en torno a los tres imputados (el ex director del Cuerpo Nacional de Policía, el jefe superior en Euskadi y un inspector) y otros mandos «imputables». Toda la estrategia pasa por esgrimir que toda la información se «cortocircuitó» por motivos que se desconocen y que se quedó entre los funcionarios y los mandos o, a lo sumo, llegó al entonces director de la Policía, hoy imputado, Víctor García Hidalgo.
Es más, según consta en las 270 respuestas que Rubalcaba dio en el Congreso, el máximo responsable de la lucha antiterrorista, el comisario Telesforo Rubio, no informó del chivatazo hasta tres días después de la delación, una vez dio que parte al entonces instructor, Fernando Grande-Marlaska, quien apartó a Rubio de la investigación. La versión de Interior pasa por defender el desconocimiento de Rubalcaba y Antonio Camacho de los detalles operativos, aunque ello suponga admitir que les hurtaron información que debían conocer por su trascendencia.