Los nacionalistas vascos son los únicos que reclaman la legalización
08 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El anuncio de la izquierda aberzale de constituir un nuevo partido que rechazará expresamente la violencia de ETA generó reacciones contrapuestas de los partidos. El PP fue el más radical en su oposición a la legalización de la nueva formación. Mientras el Gobierno y los socialistas apostaron por la cautela, los nacionalistas vascos defendieron el derecho del nuevo partido a concurrir a las elecciones del 22 de mayo.
«Ni ETA-Batasuna ni ninguna de sus franquicias se pueden presentar a las elecciones autonómicas y municipales». Mariano Rajoy valoró con este escueto comentario, que escribió en su página de Facebook, los estatutos de la nueva formación de la izquierda aberzale.
María Dolores de Cospedal, tras la reunión del comité de dirección de los populares, encomendó al Gobierno que cumpla «con total exactitud» la Ley de Partidos para impedir que Batasuna encuentre un resquicio para concurrir a los comicios locales «ni con un nuevo partido, ni con listas blancas ,ni tampoco formando parte de otros partidos legales o de listas de otros partidos legales». La número dos del PP aseguró que su partido mantendrá el apoyo a la política antiterrorista del Gobierno mientas «no negocie» con ETA y evite con todos los instrumentos que habilita el Estado de derecho que haya papeletas electorales de la izquierda aberzale en los ayuntamientos del País Vasco y de Navarra.
«Batasuna, ETA y todo su entorno no pueden tener otro final que no sea el de disolverse, entregar las armas, pedir perdón a las víctimas del terrorismo, condenar la violencia desde ya y por todo lo que han hecho, y someterse al imperio de la ley», remachó De Cospedal.
«Mejora notable»
En un tono mucho más cauteloso, el secretario de Organización del PSOE, Marcelino Iglesias, aceptó que el desmarque de la violencia por el que parece apostar el nuevo partido supone una «novedad importante» y una «mejora notable» si se tiene en cuenta cuál era el punto de partida, pero subrayó también que la democracia tiene que ser «muy exigente». Advirtió que después de tantos años apoyando la violencia «no será suficiente con unas manifestaciones o unos estatutos». «Tendrán que demostrar más cosas», señaló.
En el País Vasco, las reacciones fueron de otro orden. En la línea del Gobierno central, el lendakari Patxi López valoró «los pasos que la izquierda aberzale está dando para acercarse a los requisitos a los que se ajustan todas las fuerzas democráticas». Pero, advirtió, las «palabras y las declaraciones biensonantes deben ir, necesariamente, acompañadas de hechos palpables que den seguridades a la sociedad y despejen las dudas que siguen subsistiendo en la ciudadanía».
La ejecutiva nacionalista interpretó la posición de los dirigentes aberzales como una ruptura con el pasado, por lo que pidió al Gobierno «que proceda a la inscripción, en plazo reglamentario, de este nuevo partido» y «no «ceda a la presión de quienes, por motivos espurios, se oponen» al reconocimiento de la nueva formación. Esta postura fue secundada por el resto de las formaciones nacionalistas vascas y por el coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara.