La virulencia de la crisis económica ha dejado en segundo plano la actividad política en el Parlamento durante el 2010, pero el Congreso tendrá un papel determinante en la aprobación de leyes en el 2011
03 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.El 2010 se despide con un balance político pobre en el que la crisis ha monopolizado el debate. El Gobierno, sobre todo desde que a partir de mayo se acrecentó la presión de los mercados, se centró en preparar las reformas necesarias ?-y en buscar apoyos para aprobarlas-, y el PP ni se ha molestado en buscar otros frentes de oposición fuera de la descalificación de la política económica del Gobierno.
La crisis continuará en el 2011, que será mucho más intenso políticamente al afrontar la aprobación definitiva de las reformas económicas. Otros proyectos para el 2011 son una ley sobre las descargas en Internet y una inaplazable ley de financiación local. El momento crucial será el de las elecciones municipales y autonómicas. Aunque la victoria del PP se da por asumida, de la intensidad de la derrota socialista dependerá el futuro político. Si el PSOE pierde pero obtiene un resultado digno, lo verá casi como un triunfo y tomará impulso de cara al 2012. Lo contrario abriría las puertas a la división interna y podría llevar a un adelanto de las generales.
Si Zapatero será o no candidato es otra incógnita. Si renuncia, el PSOE se vería abocado a un congreso nacional para elegir al sustituto, algo inoportuno en plena crisis. Para evitarlo, Zapatero confía en dos cosas; que CiU le ayude a sacar adelante las reformas y en el fin de ETA antes de agotar la legislatura. En el PP no son previsibles grandes cambios. Rajoy se mostrará más sensible al acuerdo con el Gobierno para adelantar trabajo en caso de ganar las elecciones. El peligro está en que la recuperación económica comience a fin de año, lo que dejaría a los populares sin frentes para hacer oposición.