El Gobierno de Obama avisa a los turistas norteamericanos de que la banda «no ha renunciado a la violencia»
30 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El Departamento de Estado norteamericano acaba de renovar las advertencias sobre la seguridad en España que hace a sus ciudadanos de visita o residentes en el extranjero. Y, por primera vez, su diplomacia se refiere públicamente al cese de actividades de ETA decretado el 5 de septiembre. Las autoridades norteamericanas, que siguen siempre de cerca la evolución del terrorismo en España a través de la embajada de Madrid, se muestran especialmente cautelosas y advierten a sus conciudadanos que, a pesar del alto el fuego, la amenaza de ETA persiste y que esta no ha anunciado en modo alguno que vaya a dejar las armas. Según la información que distribuye la Administración de Estados Unidos a sus turistas en todo el mundo a través de la Oficina de Asuntos Consulares, «la organización terrorista ETA se mantiene activa». Sin embargo, no explica en qué se basa para afirmar que la banda mantiene su actividad. Las fuerzas de seguridad españolas apenas detectan envío de cartas para exigir el llamado impuesto revolucionario, mientras que sus homólogas francesas solo registraron el robo de documentos de identidad y la maquinaria para fabricarlos por parte de un grupo etarra el pasado día 20. El Departamento de Estado, sin embargo, insiste en que «a pesar de que ETA hizo público en septiembre que no iba a realizar ataques ofensivos y que estaba dispuesta a explorar la mediación internacional en el conflicto vasco, no ha declarado específicamente un alto el fuego ni ha renunciado a la violencia ni abandonado las armas». El departamento que dirige Hillary Clinton hace hincapié en que la organización tampoco «ha hecho público un compromiso de cesar con la extorsión». Con estas premisas, el Ejecutivo de Obama advierte a sus ciudadanos en España que no bajen la guardia. «Los turistas deben permanecer vigilantes, extremar precauciones, seguir la evolución de los acontecimientos locales y evitar manifestaciones y situaciones potencialmente violentas», apuntan. Víctimas colaterales El Departamento de Estado reconoce que los norteamericanos no han sido nunca objetivo, pero insiste en que el turista puede convertirse en víctima no buscada. «ETA históricamente ha evitado atentar contra extranjeros y suele dirigir sus ataques contra policía, militares, políticos locales y Gobierno español, al margen de llevar a cabo acciones para dificultar el transporte o la vida cotidiana», señala la nota diplomática, que insiste en que, «aun así, los extranjeros pueden ser asesinados o heridos de forma colateral». Un ejemplo ?-prosigue el documento- es el atentado con bomba en Barajas en diciembre del 2006, «en el que fueron asesinados dos ciudadanos ecuatorianos».