Los «sin papeles» de los cuerpos de seguridad españoles

Natalia Bore MADRID/LA VOZ.

ESPAÑA

Armados con tricornios y banderas, piden que se archiven los expedientes abiertos

19 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

«Esta ya no es aquella Guardia Civil del caballo, la capa y el mosquetón. Hoy los hombres y mujeres de la Guardia Civil reclaman sus derechos laborales». Las palabras de Julio Rivero, representante del sindicato mayoritario de la policía autónoma vasca en la manifestación de Madrid resumían el objetivo del multitudinario acto: derechos.

Y el presidente de la Unión de Guardias Civiles (UGC), Manolo Mato, reforzó el argumento al afirmar que «la Policía Nacional tiene contratos basura, pero es que la Guardia Civil somos los sin papeles». Su propuesta para que el Ejecutivo tenga en cuenta sus reclamaciones fue clara: «Habrá que hacer una huelga indefinida de bolis caídos, porque cortarles el grifo del dinero es lo único que entienden».

«El miedo se ha acabado»

En un mar de pancartas y banderas, miles de guardias y familiares disfrutaron de un acto reivindicativo y festivo por partida doble, en el que otra de las exigencias más repetidas fue la de que se archivaran los expedientes disciplinarios abiertos a los portavoces de las organizaciones convocantes, ya que consideran que exigir derechos para el colectivo y denunciar la falta de medios que padecen no constituyen falta alguna.

«Me preguntan si tengo miedo. No. Miedo deben tener los que roban, prevarican, malversan... nosotros no. El miedo se ha acabado», aseguraba Francisco García, presidente de la Unión de Oficiales (UO) y primer oficial de la Guardia Civil expedientado por falta muy grave.

Pero, pese a sus palabras, el miedo a las represalias aún existe. No en vano, se podía ver a algún manifestante portando pancartas, pero con la cara cubierta por pañuelos, gorras o sombreros, o rechazando ser fotografiado o facilitar su nombre para no ser identificado y correr el riesgo de acabar con una sanción.

También el uso del uniforme (prohibido por ley) se cuidó con esmero para evitar expedientes. Así, solo se podía ver a alguna mujer (esposa de guardia civil) luciendo el traje verde reglamentario o a guardias (hombres y mujeres) ya jubilados, «porque a nosotros no pueden hacernos nada, más que bajarnos más la pensión». Lo mismo ocurrió con los tricornios que salpicaban la manifestación: algunos eran los reglamentarios, pero otros, la mayoría, eran imitaciones de plástico.

«A alguno hoy se le va a atragantar la comida», afirmaban en alusión a Rubalcaba y al director general, Francisco Javier Velázquez. «Si Velázquez y Rubalcaba no son capaces de hacer justicia con los guardias civiles, que se vayan y dejen a otros», clamaban desde las filas de la AUGC.

Gaitas gallegas

Silbatos, bocinas, petardos (reventados con ensordecedora destreza por la delegación valenciana) y hasta la música de gaitas y tambores, estos últimos «por cortesía» de los guardias llegados desde Ponteareas, pusieron la banda sonora a una jornada que llevó a Madrid a varios cientos de agentes desde diversos puntos de Galicia, como Vigo, Pontevedra o A Coruña.

Algo está cambiando en la Guardia Civil. Cayo Lara, que recordó que en tiempos había tenido que correr delante del instituto armado, logró un cerrado aplauso. «¿Qué hace un rojo como yo defendiendo a la Guardia Civil? Pues sí, porque sus trabajadores tienen los mismos derechos que el resto», dijo.