La indefinición de Zapatero sobre sus planes políticos desata el nerviosismo en el partido
12 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.¿Hay movimientos en el PSOE en previsión de que José Luis Rodríguez Zapatero no vuelva a ser el candidato en el 2012? ¿Se prepara el poszapaterismo? Ni sí ni no. Lo cierto es que entre los socialistas este debate cobra cada día más cuerpo. Hay dirigentes que, en privado, sostienen con convicción que la operación ha arrancado, pero también los hay que, en público, niegan la existencia de conspiraciones. Pero si se da un repaso a la historia del PSOE sería fácil llegar a la conclusión de que algo se está cociendo, y es que el socialista es un partido que tiene en su ADN los movimientos entre bambalinas.
El silencio del presidente del Gobierno sobre sus planes y las malas perspectivas electorales del PSOE están en la raíz del debate. Zapatero mantiene la indefinición y ha resistido las presiones internas para que desvele sus intenciones. «El año que viene hablaremos, dejemos que los tiempos de la democracia se cumplan», dijo ayer apremiado una vez más sobre su candidatura. Ese hermetismo abona la idea de quienes dentro del PSOE piensan, y no son pocos, que no va a presentarse a la reelección. «Si va a ser el candidato qué le cuesta decirlo, para qué alimenta unas especulaciones que siempre son malas», estos comentarios son una comidilla recurrente en el Grupo Parlamentario Socialista.
Buena parte de los dirigentes creen todavía que su líder volverá a encabezar el cartel dentro de dos años y argumentan que no va con su forma de entender la política el abandonar el barco. Las malas sensaciones que dejan las encuestas, en las que la diferencia a favor del PP no deja de crecer, y la insatisfacción general por los efectos de la crisis no son, a juicio de los incondicionales de Zapatero, razones suficientes para arrojar la toalla. Una opinión que quedó tocada por el dato reflejado en una reciente encuesta, según la cual el 71% de los votantes socialistas no quieren que el presidente se presente a la reelección.
Mientras Zapatero deshoja la margarita, dirigentes del PSOE están convencidos de que ya hay una operación en marcha para cubrir su ausencia y apuntan a José Blanco y Alfredo Pérez Rubalcaba como los responsables de mover todos los hilos.