Los talibanes han convertido en objetivo prioritario de sus ataques a las fuerzas extranjeras que tienen como misión la formación de los soldados y policías afganos. Esa es una claves del atentado que costó la vida a los dos guardias civiles y a un intérprete en la base de Qala-i-Naw, ya que actualmente la misión más importante de las tropas españolas es instruirlos.
¿Cuál es la razón de ese viraje? Los insurgentes ya están trabajando en el escenario que Barack Obama les ha puesto ante los ojos: el inicio de la retirada dentro de un año. El objetivo de Washington y sus aliados es acelerar todo lo posible el proceso de afganización para que las Fuerzas Armadas y las de seguridad locales puedan hacerse con el control del país una vez que se haya ido el grueso del contingente aliado. Eso es precisamente lo que tratan de boicotear los talibanes, que quieren evitar a toda costa que el régimen del presidente Hamid Karzai se haga fuerte en la nueva etapa que se avecina teniendo como columna vertebral al Ejército y la policía.
Doble estrategia
Los talibanes están convencidos de que, de una u otra forma, tomarán el poder cuando Estados Unidos repliegue sus tropas. Ya sea negociando o por la fuerza. Cuanto más débil sea Karzai, más posibilidades tendrán de lograrlo antes. Asesinar a militares y policías afganas, atacar sus cuarteles y comisarías, matar a sus instructores, es su método para debilitar al ya de por sí endeble, ineficaz y corrupto Estado afgano. Cuanto más se acelere la salida de las fuerzas multinacionales menos formados estarán quienes en un futuro podrían ser sus adversarios en el campo de batalla. En todo caso, ningún analista cree que el Gobierno de Karzai esté en condiciones de controlar la situación en julio del 2011.
Sus crecientes ataques contra las fuerzas occidentales pretenden desmoralizar a las opiniones públicas de esos países, cada vez más contrarias a una guerra sin salida y conducirlos por el camino del abandono que ha seguido Holanda y va a tomar Canadá. Además, la revuelta orquestada después del atentado pretende volver a la población local contra las tropas españolas, hasta ahora bien consideradas en la zona.