PSOE y PSC pactan que el Congreso reconozca a Cataluña como nación
ESPAÑA
Montilla logra un acuerdo de mínimos para que el Parlamento catalán apruebe un texto en defensa del Estatuto
17 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.No habrá rebeldía de los 25 diputados del PSC en el Congreso. Para evitarlo, el PSOE pactó ayer con su partido hermano una propuesta de resolución, que votará el martes el pleno del Congreso, que insta a la Cámara a que reconozca la «realidad nacional catalana», tal y como figura en el preámbulo del Estatuto, donde se define a Cataluña como nación, porque tiene «perfecta cabida» en la Constitución. Ambos constatan el «malestar» creado por la sentencia y se comprometen a desarrollar una «fuerte acción política para preservar y garantizar plenamente el anhelo de autogobierno de los ciudadanos catalanes en el marco de la España plural».
Asimismo, instan al Gobierno a desarrollar a través de «todos los mecanismos políticos, jurídicos, legislativos y de cooperación institucional el potencial de autogobierno» que contiene el Estatuto catalán, que recuerdan fue aprobado por el Parlamento catalán, las Cortes y refrendado por los ciudadanos.
Era la traducción negro sobre blanco de los intentos de José Luis Rodríguez Zapatero durante las dos sesiones del debate sobre el estado de la nación por apaciguar a las fuerzas políticas catalanas -incluido el PSC- tras el fallo del Tribunal Constitucional que anuló 14 artículos del Estatuto. El presidente se comprometió a rescatar preceptos anulados por otras vías legales el primer día, y el segundo defendió que Cataluña puede considerarse una nación en «términos políticos». María Teresa Fernández de la Vega justificó el «sentimiento de disgusto» de los catalanes tras cuatro años de «tensión insostenible» y señaló que el Gobierno trabajará para «buscar las vías que permitan restituir las cosas a su lugar».
Dentro de la Constitución
La vicepresidenta primera señaló que el sentimiento identitario y de autogobierno de Cataluña se puede encauzar dentro de la Carta Magna, pero formalmente no cerró la posibilidad de estudiar una reforma de la Constitución para que reconozca explícitamente la realidad nacional catalana, como pidió ayer José Montilla, aunque recordó que eso requeriría consenso. Zapatero y Montilla se reunirán en la Moncloa el próximo miércoles para tratar sobre las leyes orgánicas que podrían reformarse para lograr ese objetivo de recuperar aspectos del Estatuto que el alto tribunal anuló.
La respuesta unitaria desde Cataluña contra la sentencia del Estatuto se hizo esperar, como hace una semana con motivo de la manifestación de Barcelona, pero al final las cuatro fuerzas catalanistas supieron encontrar un texto común. De mínimos, pero al menos de consenso. PSC, CiU, ERC e ICV votaron a favor de la propuesta de Montilla de que el preámbulo del Estatuto sea la resolución unitaria de los cuatro partidos catalanes que se oponen al fallo del Constitucional. El texto recoge el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía y define a Cataluña como una nación, extremo que, según el tribunal, no tiene valor jurídico y que sale cuestionado en la sentencia, aunque no queda anulado.
El pleno extraordinario sobre el Estatuto arrancó con un tono exigente por parte de Montilla, que en sus siete primeras líneas de discurso repitió hasta cinco veces lo «grave» de la situación actual motivada por la sentencia. El presidente catalán acusó al tribunal de pretender con el fallo «definir el modelo de Estado», una función que «no le correspondía ni le corresponde», y defendió una reforma de la Constitución que reconozca la realidad nacional de Cataluña. Pero la sorpresa llegó por la tarde. Ante el asombro de la Cámara, Montilla se llevó el gato al agua con su propuesta de resolución. «Ratifico el preámbulo de nuestra ley. No hay nada que represente mejor la voz de nuestro pueblo y concite más unidad», dijo. Y así fue, aunque con severos matices por parte de CiU y ERC, y el apoyo a grandes rasgos de ICV.
«Lo que usted ha leído no responde a las aspiraciones nacionales que tenemos algunos, pero como mínimo define rasgos comunes de la causa nacional», dijo Mas. «Como común denominador de las causas catalanes, decimos sí», añadió. ERC fue más allá. «La salida no es llevar a Cataluña a la fatiga de más reformas estatutarias. No es el camino. No vale la pena. No nos debe dar miedo decir lo que queremos: una Cataluña independiente», señaló Puigcercós.