La polémica generada va a provocar una reubicación de todos los partidos y marcará la agenda política
05 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Tras hacerse esperar durante cuatro largos años, la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña ha llegado en uno de los momentos más complicados de la política española de los últimos años y en plena precampaña electoral de los comicios autonómicos catalanes. Con el Gobierno central más debilitado de la etapa democrática, a excepción del último período de Adolfo Suárez, y con un Ejecutivo tripartito en la Generalitat bajo seria amenaza de perder el poder, el fallo del Constitucional va a provocar una reubicación política de todos los partidos y puede marcar la agenda política para los próximos meses en Cataluña y el resto de España.
Presión a Montilla
El primer afectado es el presidente de la Generalitat, José Montilla, y su partido, el PSC. Se ven atrapados entre la presión de los nacionalistas catalanes para desafiar al Estado y la del PSOE y el Gobierno, que no solo les exigen que acaten la sentencia, sino que presumen públicamente de haber salido victoriosos con el fallo. La respuesta del PSC y de Montilla ha sido tratar de evitar el aislamiento buscando apoyos en los dos frentes. Por una parte, el PSC llama a la unidad de las fuerzas catalanas para una protesta común por el recorte del Estatuto. Pero, por otro, hace una llamada desesperada a Zapatero para que le ayude a conseguir para Cataluña por la vía de las reformas legales lo que el Constitucional le ha negado por la vía del Estatuto.
En el otro lado, CiU, ha visto en la sentencia la oportunidad de presentarse como única alternativa al tripartito capaz de plantear una nueva relación del Estado con Cataluña sin las ataduras de partidos como el PSC, ligados a fuerzas de ámbito estatal como el PSOE.
El fallo le llega a CiU con los sondeos a favor en Cataluña y con una capacidad decisiva en Madrid ante la debilidad del Gobierno. Artur Mas no ha esperado para hacérselo notar al presidente Zapatero, amenazándolo públicamente con «dejarlo caer». Es la presión de CiU, más que la de Montilla, la que puede forzar a Zapatero a cambiar la ley para enmendar al Constitucional.
Divisiones en el tripartito
La sentencia ha hecho también que ERC e ICV traten de distanciarse del PSC, superando a CiU en el desafío al Constitucional y llamando a la independencia y a celebrar un nuevo referendo. A cuatro meses de las elecciones catalanas, nadie quiere acompañar a Montilla en su intento de avanzar en el autogobierno exclusivamente por la vía del diálogo. En esa tesitura, el tripartito catalán agonizará hasta las elecciones de noviembre.